Cuando la historia cabe en un WhatsApp

Jul 10, 2026 | Nacional

Iván Nolazco

Iván Nolazco

Escritor, periodista, novelista y ensayista.

 

El posteo del gobernador de San Juan:

Hay publicaciones que informan. Otras emocionan. Y algunas, sin proponérselo, terminan enseñando mucho más por sus errores que por su contenido. El mensaje del gobernador de San Juan por el Día de la Independencia pertenece a este último grupo.

Imaginar que el largo proceso que condujo a la Independencia argentina puede resumirse en un grupo de WhatsApp no es una idea moderna. Es una simplificación que termina despojando de profundidad a uno de los momentos más trascendentes de nuestra historia. Pero el problema no es solo estilístico. Es histórico. Y resulta aún más preocupante cuando quien lo escribe confunde dos de las fechas fundacionales de nuestro país.

El gobernador viajó a Tucumán para participar de los actos oficiales del 9 de julio. Caminó por la misma Casa Histórica donde Francisco Narciso de Laprida presidió el Congreso de 1816. Y, aun así, en su publicación habla de 1810. No es un error menor. Son dos procesos distintos. En 1810 comenzó la Revolución de Mayo, cuando el Virreinato del Río de la Plata todavía formaba parte de la Corona Española. En 1816, las Provincias Unidas declararon formalmente su independencia. Entre ambos acontecimientos transcurrieron seis años de guerras, derrotas, sacrificios, debates y decisiones que cambiaron para siempre el destino del Virreinato del Río de la Plata y dieron origen a una nueva Nación. No fue una conversación. Fue una revolución que culminó con la ruptura definitiva de los vínculos con la Corona española.

Y lo más llamativo es que ese mensaje haya sido publicado por el gobernador de una provincia que no fue un actor secundario en aquella epopeya.

San Juan no necesita imaginar que habría participado de un chat.

San Juan escribió una de las páginas más importantes de la historia argentina.

El 9 de julio de 1816, el sanjuanino Francisco Narciso de Laprida presidió el Congreso de Tucumán durante la sesión en la que las Provincias Unidas declararon su Independencia. No ocupó una banca más. Fue quien condujo institucionalmente el acto político que dio nacimiento a la Nación. Presidió el Congreso que declaró la Independencia. Ese solo hecho alcanza para convertirlo en uno de los grandes protagonistas del nacimiento de la Argentina. Los sanjuaninos no esperaron la llegada de la tecnología para ser protagonistas. Lo fueron con ideas, con coraje y con la responsabilidad de asumir decisiones que podían costarles la vida, no con emojis.

Ese debió haber sido el homenaje del mensaje oficial.

Laprida representa uno de los mayores orgullos de San Juan. Su nombre debería ocupar un lugar privilegiado en la memoria de todos los sanjuaninos, no quedar eclipsado por una ocurrencia publicitaria que transforma una gesta histórica en un recurso para las redes sociales. El gobernador habla de «diálogo, compromiso y convicción» como si se tratara de un manual de liderazgo corporativo. Olvida que esa convicción costó vidas, que ese diálogo fue muchas veces una disputa a sangre y fuego y que ese compromiso implicó arriesgar el patrimonio, el honor y, en muchos casos, la propia vida.

Las redes pueden servir para divulgar la historia. Lo que nunca deberían hacer es reemplazarla. Cuando la comunicación política intenta parecer ingeniosa a cualquier precio, corre el riesgo de banalizar aquello que merece respeto.

Miles de docentes sanjuaninos enseñan cada año quién fue Francisco Narciso de Laprida. Resulta paradójico que quienes deben aprenderlo en las aulas parezcan conocerlo mejor que quien hoy ocupa la máxima magistratura de la provincia.

Después nos preguntamos por qué los chicos no estudian Historia.

¿Cómo podemos exigirles a nuestros alumnos que conozcan el pasado si la máxima autoridad de San Juan confunde la Revolución de Mayo con la Declaración de la Independencia y omite al hombre que presidió el Congreso que la hizo posible?

El ejemplo también educa. Y cuando falla desde arriba, la lección que reciben los jóvenes es que la historia puede improvisarse.

Domingo Faustino Sarmiento dejó una frase que hoy vuelve a interpelarnos con una vigencia incómoda: «Ignorantes y argentinos se escriben con las mismas letras; procuremos que no sean sinónimos». Difícil encontrar una reflexión más apropiada cuando el desconocimiento alcanza precisamente a quienes tienen la responsabilidad de representar institucionalmente a una provincia cuya historia deberían conocer de memoria.

Hay ironías que la historia escribe mejor que cualquier ensayista.

La historia no exige memoria perfecta. Exige respeto. Porque cuando un gobernador olvida el papel de Laprida y confunde 1810 con 1816, no solo se equivoca él. También empobrece la memoria colectiva de toda una provincia.

Los posteos duran unas horas.

La historia permanece.

Francisco Narciso de Laprida seguirá ocupando el lugar que le reservó la Nación.

Ojalá que el próximo 9 de julio no haga falta imaginar un grupo de WhatsApp para recordar el papel de San Juan en la Independencia. Bastará con abrir un libro de Historia.

Laprida lleva más de dos siglos esperándonos en sus páginas. Quizá haya llegado el momento de volver a leerlas.

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