Cambio en la geopolítica sudamericana que activará los corredores bioceánicos y zonas francas
Las imponentes siluetas de las grúas del nuevo megapuerto de Chancay, localizado a ochenta kilómetros al norte de Lima, reflejan la envergadura de la infraestructura financiada por China que está llamada a reforzar la creciente influencia del gigante asiático en Iberoamérica. La reciente inauguración del megapuerto de aguas profundas dirigirá las nuevas reglas del comercio internacional, con significativos beneficios en mantenimiento, espacio y tiempo. Los tradicionales puertos de América del Centro y América del Norte pasarán a ser simplemente una segunda y costosa opción.
De Chancay a Shanghái
Chancay es el puerto más grande de la costa del Pacífico sur. El puerto ha sido concebido con los más altos estándares de sostenibilidad, productividad global y alta tecnología. Países como Brasil, Colombia, Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Chile consideran a Chancay la mejor alternativa a la carga portuaria, considerando los problemas de sequía que actualmente presenta el Canal de Panamá, así como el riesgo y distancia en cuanto a la ruta alterna por Cabo de Hornos.
Chancay reducirá a casi la mitad el tiempo de traslado de la mercancía enviada a Asia y moverá una parte importante del gigantesco volumen de carga que recorre los principales puertos del mundo. Esto activará en América del Sur las líneas bioceánicas y zonas francas. Otra dimensión en el comercio internacional de Chancay a Shanghái.
Inversión para alinear
La idea de construir un puerto complementario para aliviar la congestión del puerto del Callao, principal punto de llegada de mercancías a Perú, lleva tiempo sobre la mesa. Iniciativas tanto en el norte peruano —caso de Paita en Piura— como en el sur —Corío y Matarani en Arequipa— han sido las tentadoras propuestas portuarias. Sin embargo, con la entrada de la empresa china Cosco Shipping Ports el esquema de inversión cobró una dimensión mucho más ambiciosa que en el mediano plazo permitirá contar simultáneamente con el desarrollo técnico de los principales puertos peruanos. Con la creación de un eje geopolítico en el que el Perú se convertirá en el centro de la recepción (exportación) y distribución (importación) de mercancías para América del Sur, el nexo entre el mercado asiático y el mercado iberoamericano.
El megapuerto de Chancay tendrá capacidad para que atraquen los buques de carga más grandes del mundo, los que pueden transportar más de dieciocho mil contenedores. Presenta también con grandes áreas de almacenaje de contenedores, estacionamiento de vehículos pesados, oficinas y aduanas. Pero, sobre todo, la operatividad aduanera será automatizada, con funcionamiento totalmente eléctrico, sin carbono. Cuenta, además, con vehículos autónomos, lo que lo convierte en el primer puerto inteligente de todo el Pacífico sur.
Conversión en un hub
Mientras que el promedio de transporte de carga a Asia es de cuarenta días, la nueva ruta directa de Chancay hacia Shanghái va a ser aproximadamente de veintidós días. La disminución de días en los tiempos de exportación, junto con la reducción de los costos de mantenimiento de los navíos y el precio del transporte de los fletes, contribuirá a una disminución en el precio de venta de los productos. Como resultado, esto permitirá ofrecer cargas con precios altamente competitivos en comparación con otros puertos de la región.
Chancay apunta a convertirse en un hub (centro logístico o punto de conexión regional) que se enlazará con los países vecinos, no solo a escala marítima, sino en apertura de mercados por medio de los corredores bioceánicos y zonas francas. Recordemos que a China le interesa el mercado brasileño, por tanto, utilizará la red interoceánica de América del Sur para darle vida a los corredores bioceánicos y activar sus zonas francas.
Por ejemplo, en el norte, las carreteras interoceánicas que unen la costa peruana (Pacífico) con la costa brasileña (Atlántico) entrelazan la zona franca de Manaos y la selva peruana favorecida con la ley de promoción de la inversión en la Amazonía. Por el sur, la carretera interoceánica que une Perú con Bolivia, Chile y Brasil; Argentina, Paraguay y Uruguay articulados en los corredores bioceánicos y sus respectivas zonas francas y principales puertos. La triangulación perfecta de un proyecto que cambiará el statu quo del transporte comercial en América del Sur.
Comercio sin precedentes
En este contexto de transformación, ¿podrá San Juan (Jáchal) aprovechar este cambio en la geopolítica comercial con la nueva ruta de la seda?
En este esquema comercial que ha empezado el 14 de noviembre con la inauguración del megapuerto de Chancay, es muy importante entender y precisar las nuevas reglas y procesos en el ámbito portuario. Urge entender los cambios que se originarán en los países tanto en su producción como en su comercialización exterior, sobre todo en aquellas zonas que unen los corredores bioceánico, que es el caso de Argentina.
Recordemos que el mercado asiático cuenta con un potencial de más de cuatro mil setecientos millones de habitantes. Su atención significa un intercambio comercial sin precedentes. Necesitaremos producir para este mercado, y eso significa que las maquinarias, partes y piezas entren al país a buenos precios, es decir, sin aranceles, además facilitar la penetración tecnológica, todo por medio de las zonas francas. Tenemos que estar preparados para atender a uno de los mercados más grandes del mundo.
Telaraña comercial
En un primer momento lo que hizo China fue bajar sus aranceles para sus zonas franca y zonas de tratamiento especial y después para todo el país, consiguiendo lo que hoy conocemos como «el milagro chino». En síntesis tenemos que agilizar nuestra producción, vender no solo comodities, también productos manufacturados con agregado de valor, utilizar esa telaraña comercial que se está tejiendo, uniendo las zonas francas y zonas de tratamiento especial, espacios de grandes industrias de maquila como la de Chile y Paraguay, lugares de almacenamiento industrial, comercial y tecnológico. Debemos estar preparados para enfrentar esta nueva dinámica comercial y económica, con modelos disruptivos que permitan que nuestras empresas atiendan la gran demanda asiática. Conquistar la nueva ruta de la seda con procesos, estándares y calidad de producción. La entrada a la región del Asia-Pacífico como sabemos concentra el 60 % del PBI mundial.
Se trata de una realidad que va a fomentar el desarrollo en gran medida de toda la región porque tendrá la capacidad de desarrollar ciudades y exportar mercancías hacia el mundo.
Respuestas sobre Jáchal
La política comercial es insuflar optimismo, liderazgo, metas y convicción. Con buenas políticas económicas se puede desarrollar un departamento, una provincia, un país. Con buenas políticas, Jáchal debería ser actualmente una zona franca. Con buenas políticas, Jáchal estaría midiendo geopolíticamente la apertura del más grande puerto en América del Sur. Con buenas políticas, Jáchal triangularía las líneas bioceánicas y maquilaría productos sanjuaninos con agregado de valor y marcas propias, pensando en la región comercial del Asia-Pacífico.
Con buenas políticas, Jáchal tendrá un futuro diferente.














