La ligereza del clic y el peso del delito

Abr 24, 2026 | Nacional

Iván Nolazco

Iván Nolazco

Escritor, periodista, novelista y ensayista.

 

Cuando compartir una imagen parece un juego, pero ya es un delito: la nueva frontera de la responsabilidad juvenil… y el aula como primer escenario.

Hay actos que no hacen ruido.

No rompen vidrios.

No dejan marcas visibles.

Pero arrasan.

Una imagen reenviada. Un video que circula sin pedir permiso. Un comentario que acompaña, que sugiere, que se ríe. Todo parece mínimo. Inofensivo. La lógica adolescente lo simplifica con una frase breve, casi automática: “solo lo mandé”.

Pero no.

No es solo eso.

Porque en ese gesto —rápido, reflejo, sin pausa— no solo se vulnera la intimidad de un compañero. Se cruza otra línea, más silenciosa y más incómoda: el agravio al docente. La exposición. La burla convertida en espectáculo. La lenta demolición de una autoridad que ya no se discute… se ridiculiza.

La ilusión de lo irrelevante

Hay una creencia peligrosa que se desliza sin resistencia: pensar que lo digital pesa menos. Que lo que ocurre en una pantalla es una versión liviana de la realidad.

Es exactamente al revés.

Lo digital no aligera. Amplifica.

No reduce. Multiplica.

No olvida. Archiva.

Una imagen tomada en clase —un gesto aislado, una frase recortada, una distracción cualquiera— puede transformarse en material de consumo en cuestión de minutos. Lo que fue una risa contenida en un curso se convierte en una escena pública, repetida, deformada, reinterpretada.

Ya no es un momento.

Es una narrativa.

Y esa narrativa no siempre busca entender. A veces solo quiere exhibir.

El aula ya no es aula

El aula, ese espacio que alguna vez fue refugio del error y del aprendizaje, empieza a mutar en otra cosa.

Un escenario.

Docentes grabados sin aviso.

Audios editados.

Imágenes convertidas en memes.

El problema ya no es solo pedagógico. Es jurídico.

Porque cuando el contenido se difunde con intención de exponer, desacreditar o ridiculizar, deja de ser un juego y entra en otro terreno:

Injuria, cuando se hiere la dignidad.

Difamación, cuando se daña la reputación.

Hostigamiento digital, cuando el ataque se sostiene o se multiplica.

Y ahí aparece la contradicción más incómoda: se exige respeto institucional… mientras se banaliza el agravio cotidiano.

El delito sin dramatismo

Durante años, palabras como injuria o difamación pertenecían a otro mundo.

Adulto. Lejano. Judicial.

Hoy viven en un grupo de WhatsApp.

No hace falta inventar una mentira para dañar.

A veces alcanza con recortar.

Con editar.

Con acompañar una imagen con el tono correcto.

El daño ya no depende solo del hecho.

Depende del encuadre.

Y en esa lógica, cualquiera puede construir una versión más potente que la realidad.

El fin de la ingenuidad

Hay un punto donde la discusión deja de ser teórica.

La baja de la edad de imputabilidad —tan debatida como incómoda— empieza a tocar estos casos. Porque el sistema comienza a asumir algo evidente: el daño digital no es menor.

Y quienes lo producen tampoco son ajenos a sus consecuencias.

El argumento de la ignorancia pierde fuerza.

No porque todos sepan de leyes.

Sino porque todos saben usar un celular.

Grabar. Editar. Difundir.

Eso ya no es aprendizaje. Es hábito.

Y cuando el hábito genera daño, la excusa deja de ser inocente. Empieza a ser funcional.

El silencio del que enseña

Se habla mucho del impacto entre estudiantes. Poco del que recae sobre los docentes.

Pero existe. Y se acumula.

Cautela.

Autocensura.

Desgaste.

Hay quienes dejan de corregir con firmeza. Quienes evitan intervenir. Quienes miden cada palabra no por su contenido… sino por su posible circulación.

Y cuando el docente empieza a cuidarse más de la cámara que del error, algo se rompe.

No en él.

En el aula.

Educar antes de castigar

La respuesta no puede ser solo sanción.

Prohibir el celular es una solución fácil… y, en muchos casos, inútil. Porque el problema no es el dispositivo. Es el criterio.

Hace falta enseñar algo que no viene con la tecnología: el límite.

Consentimiento digital.

Responsabilidad.

Respeto.

Grabar no siempre es registrar.

A veces es invadir.

Compartir no siempre es socializar.

A veces es destruir.

La ética que no se descarga

Antes de reenviar, hay una pregunta que no aparece en ninguna aplicación:

¿Tengo derecho a compartir esto?

Si la respuesta es no, el daño ya empezó. Aunque todavía no haya consecuencias visibles.

Y si ese contenido involucra a un docente, la pregunta se vuelve más incómoda:

¿Estoy cuestionando una autoridad… o degradándola?

La diferencia no es menor.

Es estructural.

Final: la frontera invisible

Hubo generaciones que aprendieron que el peligro estaba afuera.

Esta empieza a descubrir que también está adentro.

En el aula.

En el grupo.

En el bolsillo.

No en el teléfono.

En la decisión.

Porque no es la tecnología la que humilla.

Es el uso sin límite.

La ley, tarde o temprano, llega.

Alcanza a los actos. A las imágenes. A quienes las difunden.

Pero hay algo que no puede imponer: el respeto.

Y sin respeto, la educación deja de ser un derecho… para convertirse en un territorio donde ya no se aprende, solo se sobrevive.

La pregunta, entonces, deja de ser legal.

Y pasa a ser incómodamente simple:

¿Queremos formar estudiantes… o espectadores del daño?

Artículos relacionados

Mendoza encontró el negocio; San Juan sigue en la siesta

Mendoza encontró el negocio; San Juan sigue en la siesta

Mientras Mendoza discute puertos, cargas y mercados, San Juan sigue aferrada al recuerdo de Agua Negra. La diferencia no está en la cordillera; está en haber entendido que los túneles no generan comercio, sino que el comercio genera túneles. Dicen que las...

La ciudad importada y el cobre que podría pasar de largo

La ciudad importada y el cobre que podría pasar de largo

Cuando una provincia entrega ventajas extraordinarias para atraer inversiones, tiene derecho a preguntar qué recibe a cambio. Y cuando la respuesta es menos empleo, menos industria y más importaciones, la discusión deja de ser económica para convertirse en política....

El “11 productivo” y la provincia que juega sin arquero

El “11 productivo” y la provincia que juega sin arquero

En algunos gobiernos la gestión se comunica como un plan económico. En otros, como un álbum de figuritas. Hay algo profundamente argentino en convertir cualquier problema político en una metáfora futbolera. Cuando faltan resultados aparecen las camisetas. Cuando...

La humillación de los porteros

La humillación de los porteros

En San Juan, la educación dejó de ser una política pública para convertirse en un escenario de propaganda permanente. Mientras los funcionarios producen fotografías institucionales y discursos sobre el futuro, quienes sostienen las escuelas sobreviven con salarios de...

Angaco se respeta

Angaco se respeta

Cuando el poder intenta disciplinar territorios mediante presión política, los pueblos recuerdan que la democracia no pertenece a los gobiernos, sino a los ciudadanos. La política argentina tiene una costumbre peligrosa: cuando un territorio deja de responder...

El periodismo y la antigua obligación de incomodar

El periodismo y la antigua obligación de incomodar

7 de junio. Día del Periodista argentino. El periodismo argentino nunca fue solo una profesión informativa. Fue también una práctica intelectual destinada a disputar el sentido político, interpretar el poder y resistir la manipulación. En tiempos donde la velocidad...

Funcionarios agradecidos, funcionarios subordinados

Funcionarios agradecidos, funcionarios subordinados

En ciertos gobiernos, la gestión pública ya no se mide por resultados. Se mide por la potencia del “gracias”, por la elasticidad de la reverencia y por la velocidad con la que un funcionario aprende a inclinar la cabeza antes de aprender a administrar. En San Juan ya...

Titularizar docentes no es un acto de generosidad

Titularizar docentes no es un acto de generosidad

En San Juan, algunos funcionarios todavía creen que cumplir con su trabajo constituye un acto de bondad política. El Gobierno de San Juan anunció la titularización de 1.500 docentes y la creación de un régimen continuo desde 2027. La medida es correcta, necesaria y...

Orrego encontró el caño

Orrego encontró el caño

La Legislatura aprobó el financiamiento por hasta 600 millones de dólares mientras el gobierno provincial continúa administrando cifras difusas, balances incompletos y auditorías invisibles. Después de una gestión flaca de volumen político, Marcelo Orrego finalmente...

Porteros pobres y funcionarios en campaña permanente

Porteros pobres y funcionarios en campaña permanente

Trabajadores de maestranza denuncian salarios de entre 450.000 y 650.000 pesos en una provincia donde la canasta básica supera ampliamente el millón y medio de pesos. Simultáneamente, el Gobierno multiplica actos de entrega de computadoras, campañas institucionales y...