Gracias totales… y que nadie revise los números

May 13, 2026 | Nacional

Iván Nolazco

Iván Nolazco

Escritor, periodista, novelista y ensayista.

 

Universidad pública, liturgia callejera y supervivencia presupuestaria

La multitud defendió la educación pública, la ciencia nacional y el pensamiento crítico. Y, de paso, ayudó a consolidar uno de los deportes favoritos de la burocracia argentina; administrar fondos públicos sin demasiadas preguntas incómodas.

Gracias.

Gracias a todos los que marcharon ayer bajo la lluvia ideológica de banderas, bombos y consignas repetidas con la disciplina litúrgica de una oración civil.

Gracias por defender la universidad pública.

Gracias por defender la ciencia argentina.

Gracias por defender el pensamiento crítico.

Y, de paso, gracias también por defender en silencio esos mecanismos administrativos que llevan décadas funcionando con la misma transparencia legendaria que los cuadernos de Cristina.

Gracias también a los sindicalistas.

A esos héroes profesionales de la reivindicación perpetua que llegaron con chalecos impecables, micros coordinados con precisión ministerial y esa admirable capacidad de hablar contra el ajuste mientras negocian estructuras eternas financiadas por el mismo Estado que dicen combatir.

Fue emocionante.

Rectores hablando de autonomía. Dirigentes gremiales hablando de lucha. Funcionarios universitarios hablando de emergencia presupuestaria mientras acomodaban discretamente viáticos, escalafones jerárquicos y organigramas con más cargos que alumnos en ciertas cátedras nocturnas.

Pero la marcha salió bien.

Muy bien.

Las cámaras mostraron estudiantes emocionados, docentes preocupados y sindicalistas profesionalmente indignados; esa categoría política tan argentina que logra convertir cualquier revisión administrativa en una peligrosa herejía presupuestaria.

Y ahí apareció el verdadero milagro nacional.

Logramos transformar una discusión de balances en una epopeya moral.

Ya no se habla de números.

Se habla de resistencia.

Ya no se pregunta cuánto cobra cierta estructura administrativa universitaria o sindical. Ahora eso parece terrorismo contable.

Ya no interesa por qué una carrera diseñada para durar cinco años termina consumiendo una década de vida, ni cómo algunas universidades producen más subsecretarías que publicaciones científicas visibles. Lo importante es sostener la épica, la foto aérea y el comunicado redactado con tono de tragedia republicana.

Porque en Argentina los números aburren, pero las consignas enamoran.

Entonces gracias.

Gracias por hacer que la palabra “auditoría” suene más peligrosa que la palabra “déficit”. Gracias por construir ese clima espiritual donde pedir transparencia parece una agresión neoliberal y preguntar por las cajas universitarias o sindicales automáticamente te convierte en sospechoso de querer destruir la educación pública.

Kafka habría amado este país.

Un estudiante tarda más de diez años en graduarse. Los docentes sobreviven con salarios demolidos. Los edificios envejecen con la dignidad triste de un hospital ferroviario abandonado. Las estructuras administrativas crecen como humedad burocrática. Los sindicatos multiplican sellos, cargos y representantes eternos y el rector sigue contratando personal a dedo.

Y, sin embargo, el único tema prohibido sigue siendo el mismo; quién controla realmente la plata.

Pero ayer hubo marcha.

Y eso tranquiliza.

Porque en Argentina una movilización multitudinaria tiene propiedades casi religiosas; limpia responsabilidades, suspende preguntas y convierte cualquier discusión técnica en una batalla entre héroes populares y enemigos de la patria académica.

Mientras tanto, el contribuyente observa desde afuera esa liturgia universitaria donde todos hablan de pensamiento crítico… siempre y cuando el pensamiento no critique demasiado hacia adentro.

La universidad pública sigue siendo necesaria.

Imprescindible, tal vez.

Pero justamente por eso debería soportar auditorías completas sin reaccionar como un aristócrata francés al que le preguntan cuánto cuesta el castillo.

Aunque quizá allí esté el secreto mejor guardado del sistema.

La autonomía universitaria argentina parece funcionar bajo una regla no escrita; libertad absoluta para administrar… siempre y cuando pague otro.

Artículos relacionados

La cena de Salinas, la campaña de Orrego y el colado Achem

La cena de Salinas, la campaña de Orrego y el colado Achem

Entre funcionarios, regalos y fotografías, la fiesta de los abogados dejó flotando una pregunta incómoda. ¿Quién pagó realmente la función? Nadie sabe exactamente a qué hora comenzó el prodigio, pero cuentan que aquella noche las puertas de la cena del Foro de...

Nos volveremos a ver en sueños, amigo héroe de Malvinas

Nos volveremos a ver en sueños, amigo héroe de Malvinas

Ayer murió un gran amigo. Pero escribir “murió” me resulta demasiado definitivo para alguien que seguirá regresando cada vez que una bandera argentina se levante frente al viento, cada vez que llegue abril, cada vez que una vigilia vuelva a encender la memoria de...

Ayer existía, hoy desapareció: expediente 700-000422-2026

Ayer existía, hoy desapareció: expediente 700-000422-2026

ACCESO A LA INFORMACIÓN PÚBLICA Hay historias que necesitan meses de investigación. Esta necesitó dos capturas de pantalla. Una es del 26 de agosto. La otra, del 27. Entre ambas hay un expediente, cuatro meses sin respuesta, más de dos horas de búsqueda, un...

Gobernador nuestro: el reino de la pauta

Gobernador nuestro: el reino de la pauta

Ayer cometí uno de esos errores que todavía cometemos quienes conservamos alguna curiosidad periodística. Me puse a mirar las redes. No buscaba nada extraordinario. Quería saber qué estaba ocurriendo en San Juan. Abrí Facebook, recorrí portales, volví un rato después...

Borges frente al diccionario de Milei

Borges frente al diccionario de Milei

Ayer, 24 de agosto, se cumplieron 127 años del nacimiento de Jorge Luis Borges. Tal vez por alguna de esas ironías que tanto le gustaban, nació en un país que terminaría convirtiendo el lenguaje político en una sucesión de gritos, insultos, apodos y enemigos. Borges...

Andino, el síntoma que tiene al orregismo contra las cuerdas

Andino, el síntoma que tiene al orregismo contra las cuerdas

En política, como en el boxeo, uno puede dominar el centro del ring, tener mejor esquina, más recursos, luces apuntándole y hasta una tribuna convencida de que conoce el resultado. Después suena la campana y aparece un inconveniente bastante antiguo. Hay que pelear....

Compra de computadoras II: el casting del éxito

Compra de computadoras II: el casting del éxito

Hace unos días escribí que hay que ser caradura para hablar de transparencia mientras un pedido formal de información sobre la compra de computadoras lleva cuatro meses esperando alguna respuesta. Pensé que las netbooks nos darían un descanso. Fui ingenuo. Un año...

Crónica de una verdad anunciada

Crónica de una verdad anunciada

La primera vez que sospeché seriamente de la verdad no fue leyendo a un filósofo. Fue escuchando el anuncio de un convenio. Marcelo acababa de anunciar que Vicuña aportaría hasta 250 millones de dólares a San Juan. Doscientos cincuenta millones tienen una cualidad...