El rey libertario: la guerra santa del déficit cero

Ago 9, 2025 | Nacional

Iván Nolazco

Iván Nolazco

Escritor, periodista y ensayista.

 

Era el alba en el Salón Blanco, y las columnas parecían torres de un castillo sitiado. El estandarte celeste y blanco colgaba a su izquierda como un pendón en vísperas de guerra, y, tras él, la estatua de una dama de mármol lo observaba con la serenidad de quienes ya han visto demasiadas batallas perdidas.

El rey libertario se levantó, ajustó la coraza invisible de su traje azul y, con la voz de quien ha jurado no retroceder un palmo, habló a sus tropas: el pueblo llano.

—¡Compatriotas! —tronó—. Hoy no les hablo como un gobernante, sino como uno más entre ustedes, un soldado en esta guerra contra el invasor. No vienen con lanzas ni con espadas; vienen con proyectos de ley, con presupuestos deficitarios y decretos disfrazados de nobles causas. Pero no se engañen: su verdadero estandarte es el gasto sin medida, y con él buscan derribar nuestras murallas fiscales.

Hubo un murmullo entre los presentes, como si las palabras hubieran avivado brasas. Él prosiguió:

—Vinimos a arreglar la economía de raíz, y lo haremos con orden fiscal, monetario y cambiario. No habrá rescate para los banquetes de la casta. La inflación ha caído como un castillo enemigo, y más de doce millones de almas han salido de las mazmorras de la pobreza. Los salarios, por fin, empiezan a ganar la batalla.

Se inclinó hacia adelante, como quien revela un juramento antiguo:

—El Congreso ha impulsado leyes para destruir nuestro superávit, usando causas nobles como escudo. No vine aquí a buscar atajos ni alianzas de conveniencia. Aumentar el gasto público es como abrir la puerta al enemigo en plena noche: un acto de traición.

Las trompetas imaginarias resonaban en su tono.

—En los próximos días amurallaremos el déficit cero. Firmaré un edicto para prohibir que el Tesoro toque una sola moneda del Banco Central. Cada peso que gasten deberá tener un nombre y un apellido, y si algún legislador osa quebrantar esta regla, enfrentará la justicia del reino.

Hizo una pausa, como si midiera el filo de su propia espada.

—Si quieren volver atrás, tendrán que sacarme de esta fortaleza con los pies para adelante.

Un murmullo recorrió las filas. Había soldados que nunca habían empuñado un arma, pero todos entendían que las monedas y los impuestos eran las flechas y escudos de esta contienda.

—Hoy, nosotros pocos, nosotros felices pocos —dijo, evocando un viejo pergamino de guerra— seremos recordados como la hermandad que enfrentó a la casta que tenía asegurado su botín. Que se sepa: no claudicaremos hasta eliminar la inflación, mantener el superávit y derribar los privilegios de la política.

Y así, bajo el techo dorado de la fortaleza, el rey libertario cerró su arenga. Afuera, el pueblo aguardaba no con espadas, sino con recibos, boletas y changuitos de supermercado. La guerra estaba lejos de decidirse, pero esa mañana todos salieron creyendo que la victoria —al menos en el relato— ya les pertenecía.

El cronista del reino

Y así quedó escrito en los anales: que en el año del déficit cero, el rey libertario convocó a su pueblo contra el invasor del norte del palacio, conocido en las crónicas como El Congreso. Que habló con voz de trueno y juró que ni moneda ni tributo caerían en manos enemigas sin dar batalla.

Dejó dicho también que nosotros, pocos y felices pocos, fuimos la compañía que alzó el escudo contra la casta que nunca teme a la hambruna porque su salario es eterno y autoajustable. Y prometió que, mientras él viva, ningún escribano de palacio firmará el regreso al derroche.

El pueblo, que ese día lo escuchó como quien oye un canto de victoria antes de blandir la espada, volvió luego a sus hogares. Unos revisaron sus arcas, otros contaron sus monedas, y no faltó quien preguntara —en voz baja, no fuera cosa que llegara a oídos del rey— quién pagaría el asado de la victoria.

Artículos relacionados

La fiesta la pagamos nosotros

La fiesta la pagamos nosotros

Primero fueron los abogados, después los maestros y en el calendario siempre queda ArgOliva. Cuando faltan resultados para exhibir, sobran fiestas para fotografiar. El problema empieza cuando detrás del brindis aparece el dinero público y, delante de las preguntas,...

Sarmiento regresó y encontró a una maestra

Sarmiento regresó y encontró a una maestra

Dicen que algunas madrugadas de septiembre Sarmiento vuelve a San Juan. Nadie lo ha visto llegar, pero debe hacerlo temprano, cuando todavía las escuelas están cerradas y el viento mueve la jarilla como si estuviera barriendo el desierto. Camina despacio, con aquella...

Ministra, Sarmiento debe estar furioso

Ministra, Sarmiento debe estar furioso

Después de los resultados de PISA, de las explicaciones de la ministra y de admitir que Matemática sigue siendo una deuda, San Juan encontró una curiosa manera de homenajear al hombre que convirtió la educación en una obsesión nacional; suspender las clases. Hay...

Ministra, active el Modo Matemática

Ministra, active el Modo Matemática

Singapur volvió a demostrar en PISA que la educación no mejora acumulando programas, computadoras y anuncios, sino construyendo aprendizaje. En San Juan tenemos Comprendo y Aprendo, Modo Matemática, Transformar la Secundaria, computadoras y funcionarios explicando...

Malvinas, cuando la patria quedó en manos equivocadas

Malvinas, cuando la patria quedó en manos equivocadas

Hay causas demasiado grandes para los gobiernos que pretenden administrarlas. Malvinas es una de ellas. Existía antes de Galtieri, sobrevivió a Galtieri y seguirá existiendo cuando los nombres de quienes gobiernan hoy sean apenas una nota al pie de alguna página de...

Ni comprendo ni aprendo: La educación argentina según PISA

Ni comprendo ni aprendo: La educación argentina según PISA

Hay algo cruel en las pruebas PISA. Cada cierto tiempo llegan unos señores con preguntas, sientan a nuestros chicos frente a un examen y después nos cuentan aquello que llevamos años intentando no mirar. Entonces aparecen ministros, especialistas, funcionarios y...

EL TEOREMA DEL MONO INFINITO

EL TEOREMA DEL MONO INFINITO

Si un mono golpeara durante un tiempo infinito las teclas de una máquina de escribir, alguna vez terminaría escribiendo a Shakespeare. En San Juan hemos decidido comprobar una variante más ambiciosa; si un gobierno produce suficientes anuncios, actos, fiestas,...

Messi y la final que entendimos demasiado tarde

Messi y la final que entendimos demasiado tarde

Tal vez las finales no siempre sean el último partido. Tal vez algunas ocurran antes, cuando nadie sabe todavía que está asistiendo a una despedida. La de Lionel Messi pudo haberse jugado contra España, como indican el calendario, las estadísticas y esa obstinada...

Malvinas, después de las palabras de Javier Milei

Malvinas, después de las palabras de Javier Milei

Ayer, en esta misma columna, me preguntaba qué podía esconderse detrás de una ley. Milei habló y algunas respuestas aparecieron. Pero dejaron preguntas mayores. No mencionó soberanía compartida ni administración conjunta. Habló de petróleo, sanciones, seguridad...

Malvinas, lo que puede esconderse detrás de una ley

Malvinas, lo que puede esconderse detrás de una ley

Mañana Javier Milei hablará sobre Malvinas y se anuncia una ley contra las empresas vinculadas a la explotación ilegal de sus recursos. Pero quizá convenga escuchar algo más que las palabras presidenciales. La historia demuestra que las negociaciones sobre las islas...