La chacra de Orrego: del Ironman a la Fiesta del Sol

Oct 19, 2026 | Nacional

Iván Nolazco

Iván Nolazco

Escritor, periodista, novelista y ensayista.

 

Hay una curiosa especie de funcionarios que confunde el ruido de los aplausos con el progreso de los pueblos. Se los reconoce por su habilidad para aparecer donde se inaugura un escenario, se corta una cinta o se entrega una medalla. Poseen una sensibilidad extraordinaria para detectar cámaras y una discreción admirable cuando alguien pregunta por el dinero público.

San Juan parece haberse convertido en el hábitat predilecto de esa especie.

Aquí los calendarios ya no se organizan por estaciones, sino por espectáculos. Apenas termina una fiesta, comienza una feria. Cuando se apagan las luces, aparecen las bicicletas de una competencia internacional. Mientras los funcionarios ensayan discursos sobre el futuro, descubrimos que resulta más sencillo organizar una celebración que explicar cuánto cuesta.

Marcelo Orrego y sus colaboradores parecen haber perfeccionado una modalidad de gobierno. La política del acontecimiento permanente. La fotografía precede a los resultados y el entusiasmo se mide en escenarios, visitantes y kilómetros recorridos.

Pero esta industria de la felicidad tiene un inconveniente.

Alguien debe pagarla. Y alguien debe rendir cuentas.

El 16 de abril de 2026 presenté ante el Gobierno de San Juan una solicitud formal de acceso a la información pública, dirigida al subsecretario Marcelo Rivas. Pedí los gastos, contratos, proveedores, ingresos y balances económicos de la Fiesta Nacional del Sol 2025, el Ironman 2026 y Origen San Juan, además de otros acontecimientos financiados por la provincia entre 2024 y 2026.

No solicité secretos de Estado ni la fórmula de la felicidad. Pregunté por dinero público. Conservo la copia con sello oficial de recepción y, seis meses después, sigo sin recibir respuesta.

Para organizar espectáculos sobran entusiasmo y funcionarios. Para explicar cuánto cuestan, seis meses todavía no alcanzan.

Nunca habíamos presenciado en San Juan, al menos en los últimos años, semejante despliegue de ferias, fiestas y acontecimientos internacionales. Apenas se desmonta un escenario, comienza a levantarse el siguiente. En primera fila aparecen los funcionarios, dispuestos a explicarnos las maravillas de una administración que corre el riesgo de confundir gobernar con organizar acontecimientos.

El 30 de octubre llegará el Ironman 5150 y el 1 de noviembre se disputará la distancia completa, con unos 1.650 atletas previstos entre ambas pruebas. El Gobierno informa distancias, participantes y beneficios turísticos esperados. Sabemos cuánto deberán nadar, pedalear y correr los deportistas. Lo que mi solicitud todavía no ha conseguido aclarar es cuánto dinero público compromete la provincia.

Pedí conocer costos de infraestructura, logística, derechos de marca, contratos de franquicia, operaciones y difusión, además de ingresos por patrocinios e inscripciones y un balance integral.

Porque generar movimiento económico no equivale a demostrar que una inversión pública es conveniente. Los hoteles pueden llenarse y los restaurantes vender más. Magnífico. Pero el beneficio privado no constituye, por sí solo, una justificación fiscal para cualquier desembolso.

La austeridad sanjuanina parece poseer propiedades milagrosas. Se vuelve inflexible ante los reclamos salariales docentes y las necesidades de hospitales y seguridad. Frente a un acontecimiento internacional, en cambio, adquiere una elasticidad digna de estudio. Sin cifras verificables, no podemos juzgar el costo. Precisamente por eso las exigimos.

A veces tengo la impresión de que Orrego, sus ministros, secretarios y directores han confundido la Casa de Gobierno con una chacra familiar. Allí se decide qué sembrar, cuánto gastar, a quién invitar y quién aparece en la fotografía.

Pero San Juan no es una propiedad privada. Su presupuesto no es una herencia familiar y los funcionarios no son patrones de estancia. Son administradores transitorios de recursos ajenos. En democracia nadie recibe las llaves de una provincia para hacer con ella lo que le venga en gana.

Después del Ironman llegará la Fiesta Nacional del Sol. Más escenarios, luces, artistas y fotografías. Más funcionarios anunciando el San Juan del futuro. Una agenda de celebraciones que también funciona como una formidable vidriera política.

En 2027 habrá elecciones. La proximidad del calendario electoral vuelve inevitable una pregunta. ¿Dónde termina la promoción turística de San Juan y dónde comienza la promoción política de sus gobernantes?

Y aquí aparece otro protagonista. La pauta oficial.

No basta con conocer cuánto cuesta cada acontecimiento. También debemos saber cuánto se destina a promocionarlo, qué medios reciben esos recursos y con qué criterios. La publicidad institucional debe informar a los ciudadanos, no convertir cada actividad pública en una oportunidad para exaltar funcionarios.

Nadie pretende que San Juan renuncie al deporte, al turismo o a su fiesta más representativa. Exigimos algo bastante menos espectacular. Contratos públicos, proveedores identificados, gastos explicados y balances verificables.

Una provincia no progresa solamente acumulando visitantes y ceremonias. Progresa cuando las escuelas funcionan, los hospitales cuentan con recursos y la seguridad deja de ser una promesa frente a los micrófonos.

Mi solicitud del 16 de abril no fue un pedido de favores. Fue el ejercicio de un derecho ciudadano. La falta de respuesta no demuestra irregularidades en las contrataciones, pero tampoco constituye una rendición de cuentas. El silencio administrativo no puede convertirse en una política de comunicación.

Y cuando una administración exige confianza sin ofrecer documentos, no fortalece su autoridad, simplemente le pide al ciudadano que crea.

El Ironman tendrá cronómetros, jueces y resultados. Cada atleta deberá demostrar que completó el recorrido. Nadie recibirá una medalla por anunciar que algún día llegará a la meta.

Sería saludable aplicar esa disciplina a quienes gobiernan.

Mientras los deportistas se preparan para recorrer 226 kilómetros, el oficialismo parece entrenarse para una carrera más larga, con la vista puesta en 2027.

En la chacra de Orrego, los funcionarios organizan la fiesta, los atletas reciben medallas y las cámaras registran sonrisas.

Pero hay alguien que nunca fue invitado a decidir cuánto gastar, que lleva seis meses esperando explicaciones y que siempre termina pagando la cuenta.

El pueblo de San Juan.

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