Estados Unidos abre la puerta y Argentina la traba: cómo San Juan puede ganar… o perderlo todo

Nov 14, 2025 | Internacional

Iván Nolazco

Iván Nolazco

Escritor, periodista y ensayista.

 

“Estados Unidos pide lo que produce poco; San Juan puede producir lo que Estados Unidos necesita, pero Argentina sigue produciendo obstáculos.”

Una puerta abierta desde Washington… y un laberinto interno en Argentina

La euforia por el acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos tiene una lógica evidente: los aranceles bajan, los mercados se abren y sectores clave vuelven a respirar.

San Juan —una provincia agraria, minera y exportadora por naturaleza— ve la oportunidad y se entusiasma.

Pero la política local comete un error clásico: celebra la puerta que abre Washington y olvida el laberinto que construye Buenos Aires.

La pregunta central no es qué puede pasar afuera.

La verdadera pregunta es:

¿San Juan está en condiciones reales de aprovechar esta apertura?

Porque mientras Estados Unidos baja aranceles, Argentina sube obstáculos.

Lo que Estados Unidos necesita (y San Juan sí puede ofrecer)

Estados Unidos demanda —y seguirá demandando— productos que su industria interna no abastece completamente:

  • mosto de uva
  • pasas y derivados
  • aceite de oliva
  • pistacho
  • vinos de gama media y alta
  • bases industriales para alimentos
  • minerales críticos como cobre y litio

Son sectores donde San Juan tiene historia, volumen y reputación.

Estados Unidos no busca lo que no tiene: busca lo que no le alcanza.

El factor California: un gigante productivo que igual deja espacio

A diferencia del mito repetido, Estados Unidos no es un país sin uvas: California es uno de los mayores productores de uva del mundo.

Desde Napa y Sonoma hasta el Valle Central, California:

  • domina la producción de uva para vino,
  • produce la mayoría del mosto interno,
  • abastece su industria alimentaria,
  • y maneja estándares de trazabilidad impecables.

Pero incluso así ocurre lo esencial: la demanda norteamericana supera a la oferta, sobre todo en insumos industriales.

Por eso importa.

Por eso baja aranceles.

Por eso San Juan puede competir con Chile por primera vez en igualdad.

Pero competir con California exige eficiencia y documentación seria: dos palabras que Argentina todavía mira con desconfianza.

FDA vs. criollismo documental: un choque de galaxias

El acuerdo incluye compromisos profundos sobre:

  • propiedad intelectual
  • procesos sanitarios
  • seguridad económica
  • trabajo y ambiente
  • comercio digital
  • controles fitosanitarios
  • cumplimiento normativo y trazabilidad

Son estándares de precisión quirúrgica.

Y ahí aparece el problema más argentino de todos: el criollismo documental.

Mientras la FDA exige:

  • documentación milimétrica
  • firmas homologadas
  • trazabilidad digital
  • laboratorios acreditados internacionalmente
  • coherencia entre formularios
  • registros sin contradicciones

Argentina produce:

  • certificados corregidos a mano
  • sellos húmedos borrosos
  • cambios de lote entre trámites
  • fechas fuera de rango
  • PDFs superpuestos
  • análisis sin acreditación
  • análisis con distintos valores
  • declaraciones juradas inconsistentes

La FDA no perdona errores.

La Argentina los fabrica como si fueran un insumo más.

Ahí se pierden contenedores.

Ahí se pierden mercados.

Ahí se pierde credibilidad.

Compromisos del acuerdo vs. realidades de San Juan

Mientras Argentina promete modernización, transparencia y coordinación con Estados Unidos, San Juan enfrenta otro universo.

Los “contra” internos que frenan a San Juan, aun con arancel cero

  1. Costos administrativos imposibles

Despachantes más caros que en provincias vecinas.

Terminales extraportuarias que cobran como si fueran Rotterdam.

Tasas que multiplican el costo de cada trámite.

  • Logística prohibitiva

Mover un contenedor desde San Juan a Buenos Aires cuesta más que enviarlo a Houston.

  • Baja producción estructural

Menos hectáreas, menos productores, menos financiamiento, menos tecnología.

  • Inestabilidad normativa

El acuerdo exige previsibilidad.

Argentina ofrece reformas semanales con efecto retroactivo.

  • Aduana argentina: la frontera interior

Demoras, rectificaciones, criterios cambiantes y trámites duplicados.

La zona franca seca: el monumento a la ineficiencia

La zona franca seca de San Juan no solo no funciona: es la metáfora perfecta del fracaso logístico interno.

No opera.

No agiliza.

No conecta.

No integra.

No abarata.

No exporta.

Es un proyecto estratégico convertido en galpón silencioso, sin usuarios reales, sin movimiento, sin músculo operativo, sin aduana permanente, sin digitalización, sin logística y sin impacto económico.

Mientras Mendoza y Córdoba, usan sus zonas francas como plataformas industriales y exportadoras, San Juan exhibe la suya como un elefante blanco perfecto para la foto… e inútil para el comercio exterior.

La zona franca debería competir con Valparaíso y California.

Hoy compite con el polvo.

Y esto, claro, sin mencionar la promesa eterna de la Zona Franca de Jáchal: ese proyecto fantasma que cada tanto resucita en conferencias y notas de prensa, pero que jamás aparece en la vida real.

Claro: volverá a ponerse “en discusión” después de la Fiesta de la Tradición, cuando provincia y municipio decidan dejar de jugar a las escondidas y asumir que un territorio no se desarrolla con anuncios, sino con infraestructura que funcione y técnicos capacitados.

Porque si la zona franca seca ya es un fracaso operativo, la de Jáchal es directamente una ficción sin presupuesto ni cronograma.

El resultado final: una oportunidad que puede perderse en la puerta

Estados Unidos baja aranceles a productos que necesita.

San Juan puede producirlos.

Pero Argentina —burocrática, errática y cara— insiste en sabotearse a sí misma.

Washington abre la puerta.

San Juan tiene la llave.

El problema es que Argentina insiste en trabar la cerradura desde adentro.

San Juan está frente a la mejor oportunidad comercial en dos décadas.

Pero ningún acuerdo internacional puede compensar la falta de infraestructura, de gestión y de eficiencia interna.

Porque en el comercio global no gana el país que firma más tratados.

Gana el país que menos se estorba a sí mismo.

Artículos relacionados

El streaming de la estupidez

El streaming de la estupidez

Hubo un tiempo en que la ignorancia necesitaba esconderse. Se pronunciaba en voz baja, se disimulaba con silencios o, al menos, conservaba cierto pudor antes de convertirse en espectáculo. Ese tiempo terminó. Las redes sociales democratizaron la palabra, lo cual fue...

Los apodos que terminaron gobernando

Los apodos que terminaron gobernando

Hay pueblos que eligen presidentes.                  Nosotros elegimos personajes. Ninguna civilización bautizó con tanta precisión a sus gobernantes como América Latina. Aquí un...

Cuando la historia pierde el contexto

Cuando la historia pierde el contexto

Hay frases que no solo simplifican la historia: la deforman. Decir que “Paraguay decidió invadir Brasil”, como afirmó Luiz Inácio Lula da Silva para justificar un mayor gasto militar, es describir apenas el último movimiento de una partida sin mencionar las jugadas...

Antes que las fronteras, las puertas

Antes que las fronteras, las puertas

Hay objetos que enseñan más sobre la política que muchas bibliotecas. Las puertas son uno de ellos. No preguntan quién gobierna, qué bandera flamea ni qué ideología proclama quien las atraviesa. Solo obedecen una regla tan antigua como la convivencia: quien adquiere...

La hija del dictador llegó a la Casa de Pizarro

La hija del dictador llegó a la Casa de Pizarro

Las dictaduras ya no siempre anuncian su llegada con el estruendo de los fusiles ni con el rugido de los tanques. Las más astutas aprenden a caminar en silencio. Entran por la puerta principal con el respaldo de las urnas, la solemnidad de un juramento constitucional...

La sala donde el Perú volvió a mirarme

La sala donde el Perú volvió a mirarme

No recuerdo el primer coche bomba. Recuerdo el silencio. Porque los años ochenta en el Perú no comenzaron con una explosión. Comenzaron cuando el silencio empezó a pesar más que las palabras. En Ayacucho las noches dejaron de pertenecer a la oscuridad. Eran de las...

Ismael, el hijo del desierto

Ismael, el hijo del desierto

Antes de los misiles, del programa nuclear iraní, de las alianzas militares y de las fronteras modernas, hubo una familia dividida. No un ejército. Una familia. En el origen de una de las historias más influyentes de la civilización aparece Abraham, un hombre...

Judas Iscariote y la primera criptomoneda

Judas Iscariote y la primera criptomoneda

Antes del Bitcoin fueron treinta monedas. Una metáfora sobre la confianza, el dinero y el nacimiento del valor. Hay ideas que sobreviven porque son verdaderas. Y hay historias que sobreviven porque, aunque nunca hayan pretendido explicar la economía, terminan...

Cholo soy y no me compadezcas

Cholo soy y no me compadezcas

Cada vez que termina una elección en el Perú ocurre el mismo ritual. Lima observa el mapa electoral y descubre, una vez más, que existe otro país. Entonces aparecen las explicaciones rápidas. Que las provincias votan mal. Que Lima vive desconectada de la realidad. Que...