Cuando La Rioja embotella más que San Juan: la segunda humillación del mosto

Jul 22, 2025 | Nacional

Iván Nolazco

Iván Nolazco

Escritor, periodista.

 

Primero fue el diagnóstico: San Juan exporta mosto, pero no historia. Embotella litros sin nombre, mientras el vino fraccionado —ese que lleva alma, etiqueta y apellido— languidece en el margen. Ahora llega el golpe de realidad: La Rioja, con menos hectáreas, menos aparato y menos lobby, exporta más vino fraccionado que San Juan

No es una ironía estadística. Es una humillación estratégica.

En junio de 2025, La Rioja despachó al mundo 3.600 hectolitros de vino embotellado, mientras San Juan apenas logró 3.302 hl, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura. Por primera vez en mucho tiempo, la provincia del Valle del Bermejo miró por el retrovisor y no vio a Catamarca ni a Salta, sino a San Juan: una provincia grande, oxidada y sin GPS. 

El mapa se rompió

Que La Rioja supere a San Juan en vino fraccionado es como si una parra humilde, crecida entre piedras, ofreciera una vendimia más noble que los viñedos con riego asegurado y discursos de sobra. 

La diferencia no está en el suelo, sino en quién decide cosechar a tiempo y quién deja pudrir las uvas por falta de coraje. Y, en rigor, eso es lo que ocurrió: San Juan, repleta de uvas, rutas e historia, quedó detenida en la banquina del mosto, mientras La Rioja se animó a encarar la curva del valor agregado. 

La estadística es concreta, pero lo que subyace es simbólico: una provincia pequeña con visión vale más que una provincia grande con piloto automático.

Mientras San Juan le rinde culto a su capacidad mostera —como si el volumen fuera el único mérito posible—, La Rioja invierte, etiqueta, embotella y vende relato. Lo suyo no es entregar insumos anónimos para la industria global, sino proponer una marca propia, modesta pero digna. 

El mérito de la fragilidad

Hay que decirlo con claridad: La Rioja no ganó porque sea más rica, sino porque es menos conformista. Porque, con menos herramientas, comprendió que el mundo no necesita más litros baratos, sino más vinos con historia. Y porque, a diferencia de San Juan, no se resignó a ser un apéndice de Mendoza. 

En una Argentina que exporta nervios, inflación y urgencias, La Rioja exportó identidad. Y lo hizo con menos viñedos, menos recursos hídricos y menos bombos mediáticos. Pero con una dirección clara: agregar valor o desaparecer del mapa internacional.

San Juan, atrapada en su tonel

La industria sanjuanina ha hecho del mosto su zona de confort. Se celebran los kilogramos exportados como quien festeja el aire acondicionado en pleno invierno: una comodidad que no sirve para lo que se necesita. 

Los bidones viajan, pero no cuentan nada. No dejan marca, ni memoria, ni mercado. En cambio, cada botella fraccionada que sale de La Rioja lleva una promesa: que detrás de ese vino hay una historia, una región, una estética, un saber. 

En San Juan, en cambio, la uva se exprime, pero no se narra. Se exprime hasta que pierde todo aroma de proyecto. Y lo que no se cuenta, no se vende.

Las cifras no son elocuentes. Elocuente es el silencio

Las estadísticas del INV dicen que Mendoza sigue siendo la locomotora del vino argentino, con más de 147.000 hl exportados en junio. Pero no sorprende. Lo que debería preocupar es el silencio con el que San Juan aceptó su nuevo lugar: el tercero, detrás de La Rioja. 

Sin autocrítica pública. Sin replanteos. Sin preguntas. 

Ni una palabra sobre por qué una provincia con 27 veces más exportaciones de mosto que de vino fraccionado no logra convertir esa abundancia en imagen, en mercado o en prestigio. 

La política que no fermenta

No hay política vitivinícola que resista si se limita a felicitar cada tonelada sin preguntarse qué se hace con ella. Si la única meta es el volumen, el relato se evapora. Y con él, el empleo calificado, las marcas propias, la diferenciación varietal, el turismo enológico, las ferias internacionales. Todo eso que no entra en una damajuana ni en una estadística mensual. 

La Rioja entendió algo que San Juan todavía niega: que exportar vino no es solo vender bebida, es vender país, provincia, cultura y futuro. Aunque sea con 3.600 hl. 

El mosto no se brinda, se disuelve

San Juan celebra litros que nadie prueba. Exporta toneladas que nadie recuerda. El mosto —ese jugo sin gloria— se diluye en gaseosas del primer mundo, mientras los vinos riojanos se sirven en copas que dicen algo más que “azúcar concentrada”. 

Y así, mientras La Rioja embotella dignidad, San Juan llena bidones.

Porque, al final, el mosto no se brinda, se disuelve. 

Como los sueños sin política. 

Como los modelos sin coraje. 

Como las provincias que producen mucho… pero cuentan poco. 

Y cuando el mundo levanta la copa, San Juan queda debajo de la mesa, lustrando damajuanas ajenas. 

Fuente oficial: Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Argentina. Reporte mensual de exportaciones, junio 2025.

Artículos relacionados

Siempre es diferente… hasta que se parece demasiado

Siempre es diferente… hasta que se parece demasiado

Promesas, expedientes y herencias Se prometió cambiar veinte años de peronismo, pero la gestión eligió administrar la herencia sin auditarla. La crisis se invoca, el cambio se anuncia y la diferencia sigue sin demostrarse. La ilusión de la ruptura El cambio no es una...

Castro, la inteligencia que incomoda al ruido

Castro, la inteligencia que incomoda al ruido

Cuando la política se disfraza de denuncia, el problema no es quién acusa. Es quién logra probar. Y ahí, el juego cambia. Estrategia en lugar de reflejo En política, no todos juegan el mismo partido. Algunos corren detrás del conflicto. Otros lo entienden antes de que...

El expediente que desnuda el negocio de las computadoras

El expediente que desnuda el negocio de las computadoras

Transparencia, gasto y reflejos Mientras el gobierno de Marcelo Orrego prepara otra compra de notebooks junto a la ministra Silvia Fuentes, apareció algo incómodo. Un pedido formal de información, con copia a la Defensoría del Pueblo. No habla de promesas. Pregunta...

El negocio de las notebook

El negocio de las notebook

Gestión, tecnología y silencio El gobierno de Marcelo Orrego avanza con una nueva etapa de entrega de notebooks junto a la ministra Silvia Fuentes, pero todavía no explica qué pasó con la compra anterior. Esta vez hay algo distinto. Hay un expediente en Hacienda. Sin...

Cuando nombrar a Sarmiento roza la blasfemia pública

Cuando nombrar a Sarmiento roza la blasfemia pública

Transparencia, memoria y conveniencia La credibilidad no se declama. Se prueba. Y cuando faltan pruebas, sobran los gestos. Manual básico de administración simbólica La gestión real deja rastros. La otra deja actos. Una se puede auditar. La otra se puede aplaudir. El...

San Juan: ver todo… sin mostrar nada

San Juan: ver todo… sin mostrar nada

Domingo de calma, números ausentes No hay escándalo. No hay ruptura. Hay algo más eficaz, una política que no muestra, una ciudadanía que espera… y un sistema que ya aprendió a convivir con ambos. Bienvenidos: pase, mire… pero no pregunte Los domingos en San Juan...

La ligereza del clic y el peso del delito

La ligereza del clic y el peso del delito

Cuando compartir una imagen parece un juego, pero ya es un delito: la nueva frontera de la responsabilidad juvenil… y el aula como primer escenario. Hay actos que no hacen ruido. No rompen vidrios. No dejan marcas visibles. Pero arrasan. Una imagen reenviada. Un video...

Orrego en modo Superman: épica alta, gestión cerrada

Orrego en modo Superman: épica alta, gestión cerrada

Cuando un problema técnico se deja crecer, deja de ser administrativo y se convierte en político. Y cuando eso ocurre, la pregunta ya no es quién tiene razón… sino por qué nadie resolvió a tiempo. Hay decisiones que no se anuncian: se delatan en sus consecuencias. El...