Una provincia que aspira a conquistar mercados internacionales debe comprender que la confianza es tan importante como los productos que vende. Y la confianza, tanto en el comercio internacional como en la administración pública, se construye con información verificable, no con comunicados oficiales.
En los últimos días, el Ministerio de Producción informó que durante 2025 San Juan exportó 42 millones de dólares FOB hacia Estados Unidos, que 43 empresas realizaron operaciones comerciales con ese destino y que el mosto, el aceite de oliva y las uvas secas encabezaron la canasta exportadora provincial. Los datos fueron presentados durante el encuentro San Juan como Hub Exportador – Relación EE.UU. – Argentina.
La noticia, por sí misma, sería excelente para la provincia. Pero inmediatamente surge una pregunta inevitable: ¿de dónde provienen exactamente esas cifras y cómo puede verificarlas cualquier ciudadano?
No se trata de desconfiar del sistema. Se trata de aplicar el mismo criterio que utilizaría cualquier empresario antes de invertir o cualquier investigador antes de publicar un trabajo académico; verificar las fuentes.
Al intentar corroborarlas aparecen las primeras dificultades. Las publicaciones del INDEC no muestran ese nivel de desagregación provincial por país de destino. Tampoco es posible encontrar públicamente el detalle de las 43 empresas exportadoras mencionado por el Ministerio.
Este diario investigó las bases públicas de información aduanera disponibles, incluyendo los sistemas vinculados al comercio exterior y la operatividad aduanera de los países de destino. El resultado fue el mismo: no fue posible hallar registros públicos que respaldaran los 42 millones de dólares FOB, las 43 empresas exportadoras ni el nivel de desagregación informado oficialmente.
La ausencia de esa información no demuestra que las cifras sean incorrectas. Pero sí impide que puedan ser verificadas de manera independiente. Y cuando una estadística no puede ser contrastada por terceros, la confianza deja de descansar sobre la evidencia para apoyarse únicamente en la palabra del Gobierno.
Ese es el verdadero debate.
Si los datos provienen de registros aduaneros oficiales, ¿por qué no publicarlos? Si responden a una metodología propia de la Dirección de Comercio Exterior, ¿por qué no explicarla? Si existe una base estadística que respalda cada uno de esos números, ¿por qué no ponerla a disposición de universidades, cámaras empresariales, consultoras, periodistas y ciudadanos?
La transparencia comienza precisamente donde termina el comunicado de prensa.
Ningún empresario serio toma decisiones únicamente porque un funcionario afirme que los números son buenos. Ningún inversor analiza un mercado sin conocer el origen de la información. Ninguna consultora elabora informes sin identificar la fuente primaria de sus datos.
El Estado tampoco debería pedir ese acto de fe. Debería ser el primero en facilitar la auditoría de su información. Porque cuando los datos pueden ser revisados por cualquiera, la credibilidad institucional crece. Y cuando no pueden verificarse, las dudas aparecen por derecho propio.
Este no es un cuestionamiento a las exportaciones sanjuaninas ni al esfuerzo de quienes producen y venden al mundo. Es, justamente, una defensa de ellos. Porque la mejor forma de posicionar a San Juan como un verdadero hub exportador no es únicamente organizando jornadas de capacitación. Es convirtiendo a la provincia en un ejemplo de transparencia estadística.
Por eso, más que discutir si los 42 millones, las 43 empresas o la composición de la canasta exportadora son correctos, formulamos una invitación institucional al Ministerio de Producción: publiquen la fuente primaria, la metodología empleada y la base estadística que respalda esas cifras.
No para convencer a los críticos.
Sino para que los datos dejen de pertenecer al Gobierno y pasen a pertenecer a la provincia.
Porque cuando una estadística solo puede verificarse dentro del propio Gobierno, sigue siendo una afirmación oficial. Pero cuando cualquier ciudadano puede acceder a la misma información y llegar a idénticas conclusiones, se transforma en un verdadero dato público.
Hasta entonces, San Juan podrá seguir exportando mosto, aceite de oliva, pasas de uva y minerales. Lo que todavía no consigue exportar es algo bastante más valioso; confianza estadística.
Quizás ese sea el verdadero hub exportador del que tanto se habla. Un lugar donde las estadísticas cruzan todas las fronteras sin pasar por ninguna aduana pública, sin dejar rastros en las bases consultables y sin necesidad de exhibir el certificado de origen de donde salieron.
Porque en el comercio internacional toda mercadería tiene trazabilidad.
Al parecer, las estadísticas oficiales todavía no.














