¿Seguirá Orrego con el discurso de “recibimos una provincia en crisis”… pero sin denunciar nada?

Dic 9, 2025 | Nacional

Iván Nolazco

Iván Nolazco

Escritor, periodista y ensayista.

 

En San Juan ocurre un fenómeno meticulosamente calculado: el Gobierno repite —con una devoción que ya bordea lo litúrgico— que recibió caos, crisis, deudas ocultas, irregularidades, un Estado devastado.

Pero cuando uno consulta el tablero judicial, el resultado es más ruidoso que un silencio: no hay denuncias del Ejecutivo, no hay auditorías con destino a un juez, no hay una sola imputación impulsada desde adentro del poder.

Es el síndrome del político que grita “¡incendio!” mientras esconde el balde vacío detrás de la puerta.

El discurso del caos como escudo, no como evidencia

Desde el primer día, Orrego construyó su narrativa con tres palabras gastadas: crisis, herencia, desastre.

Le funcionó. Y durante un tiempo, hasta generó cierta simpatía.

Ese discurso cumple dos funciones elementales:

1. Absuelve al Gobierno de sus propios tropiezos.

2. Se deslinda el orreguismo del uñaquismo sin necesidad de romper nada.

Pero incluso el mejor guion tiene vencimiento.

Y este empieza a oler a frase rehecha, a excusa tibia, a argumento estirado como chicle barato.

El silencio judicial que preocupa más que mil gritos

Mientras se invoca el “caos heredado”, la realidad —esa señora obstinada— dice lo contrario:

  • No se presentó una denuncia por malversación.
  • Ni una por irregularidades en obra pública.
  • Ni una auditoría externa llegó a tribunales.
  • Ni un funcionario del período anterior fue señalado formalmente.

Nada.

Ningún nombre.

Ningún expediente.

Ninguna acción de gobierno.

Es un escándalo sin acusados.

Una historia sin villanos.

Un relato sin columna vertebral.

El Acueducto Gran Tulum: la denuncia que incomoda al oficialismo

La única causa seria de los últimos meses no salió del Gobierno, sino de Marcelo Arancibia, abogado del GEN.

Y su denuncia no es un papel suelto: señala sobreprecios, direccionamientos, intermediarios con comisiones y un perjuicio potencial que podría equivaler a los USD 100 millones del crédito kuwait.

El quilombo es monumental.

Pero, una vez más, no fue Orrego quien lo denunció.

Y entonces surge la pregunta incómoda: si el acueducto era una de “las pruebas del caos”, ¿por qué el Gobierno no lo dijo primero?

El silencio como estrategia: cálculo, temor y conveniencia

El orreguismo no denuncia, y no por ingenuidad.

Hay tres razones políticas tan simples como brutales:

A. No romper pactos invisibles con sectores del peronismo

Gobernar en minoría obliga a tragar saliva.

Una denuncia fuerte podría quemar los pocos puentes que sostienen la gobernabilidad.

B. No abrir archivos que podrían salpicar a la gestión actual

Para denunciar el pasado, primero hay que mostrar las costuras del presente.

Y nadie quiere que se vea su propio desorden.

C. No correr el riesgo de que la pericia técnica revele responsabilidades compartidas

Las obras heredadas tienen esa mala costumbre: si están mal hechas, comprometen a quien las inició… pero también a quien las continúa.

El relato sin acción empieza a desmoronarse

La sociedad ya empezó a notar la discordancia:

  • Si había tanto caos… ¿dónde están las denuncias?
  • Si el daño era tan grande… ¿por qué no se actuó desde el primer día?
  • Si todo estaba devastado… ¿por qué la Justicia no tiene ningún expediente del Gobierno?

El discurso del “caos heredado” se está quedando sin aire.

Ya no funciona como diagnóstico: funciona como coartada.

Y las coartadas políticas tienen una vida útil más corta que la paciencia de un votante.

El límite del relato y la pregunta inevitable

El Acueducto Gran Tulum es una tragedia con estética de expediente:

  • deuda externa,
  • obra inconclusa,
  • proveedores sospechosos,
  • fotos incómodas,
  • comisiones extraviadas,
  • familiares del poder en el medio.

Por eso la pregunta es ineludible:

Si todo esto era tan grave, ¿por qué Orrego no denunció antes?

Si se suma ahora como querellante, desata un terremoto.

Si se mantiene al margen, queda como un espectador del caos que él mismo declamó.

En ambos casos, su narrativa pierde musculatura.

Moral provisoria de un caos permanente

Y así seguimos:

Con una provincia que paga deudas por obras que no funcionan.

Con un Gobierno que se victimiza más que gobierna.

Con una oposición que denuncia más que el oficialismo.

Y con un relato heredado que ya ni convence ni conmueve.

Pero no se preocupen, todo bajo control:

Todo está mal, es un caos heredado…

¡Así que festejemos tranquilos en la Fiesta del Sol!

(Brillará la fiesta, aunque no corra el agua. Brillará el relato, aunque ya no lo crea nadie.)

Artículos relacionados

La fiesta la pagamos nosotros

La fiesta la pagamos nosotros

Primero fueron los abogados, después los maestros y en el calendario siempre queda ArgOliva. Cuando faltan resultados para exhibir, sobran fiestas para fotografiar. El problema empieza cuando detrás del brindis aparece el dinero público y, delante de las preguntas,...

Sarmiento regresó y encontró a una maestra

Sarmiento regresó y encontró a una maestra

Dicen que algunas madrugadas de septiembre Sarmiento vuelve a San Juan. Nadie lo ha visto llegar, pero debe hacerlo temprano, cuando todavía las escuelas están cerradas y el viento mueve la jarilla como si estuviera barriendo el desierto. Camina despacio, con aquella...

Ministra, Sarmiento debe estar furioso

Ministra, Sarmiento debe estar furioso

Después de los resultados de PISA, de las explicaciones de la ministra y de admitir que Matemática sigue siendo una deuda, San Juan encontró una curiosa manera de homenajear al hombre que convirtió la educación en una obsesión nacional; suspender las clases. Hay...

Ministra, active el Modo Matemática

Ministra, active el Modo Matemática

Singapur volvió a demostrar en PISA que la educación no mejora acumulando programas, computadoras y anuncios, sino construyendo aprendizaje. En San Juan tenemos Comprendo y Aprendo, Modo Matemática, Transformar la Secundaria, computadoras y funcionarios explicando...

Malvinas, cuando la patria quedó en manos equivocadas

Malvinas, cuando la patria quedó en manos equivocadas

Hay causas demasiado grandes para los gobiernos que pretenden administrarlas. Malvinas es una de ellas. Existía antes de Galtieri, sobrevivió a Galtieri y seguirá existiendo cuando los nombres de quienes gobiernan hoy sean apenas una nota al pie de alguna página de...

Ni comprendo ni aprendo: La educación argentina según PISA

Ni comprendo ni aprendo: La educación argentina según PISA

Hay algo cruel en las pruebas PISA. Cada cierto tiempo llegan unos señores con preguntas, sientan a nuestros chicos frente a un examen y después nos cuentan aquello que llevamos años intentando no mirar. Entonces aparecen ministros, especialistas, funcionarios y...

EL TEOREMA DEL MONO INFINITO

EL TEOREMA DEL MONO INFINITO

Si un mono golpeara durante un tiempo infinito las teclas de una máquina de escribir, alguna vez terminaría escribiendo a Shakespeare. En San Juan hemos decidido comprobar una variante más ambiciosa; si un gobierno produce suficientes anuncios, actos, fiestas,...

Messi y la final que entendimos demasiado tarde

Messi y la final que entendimos demasiado tarde

Tal vez las finales no siempre sean el último partido. Tal vez algunas ocurran antes, cuando nadie sabe todavía que está asistiendo a una despedida. La de Lionel Messi pudo haberse jugado contra España, como indican el calendario, las estadísticas y esa obstinada...

Malvinas, después de las palabras de Javier Milei

Malvinas, después de las palabras de Javier Milei

Ayer, en esta misma columna, me preguntaba qué podía esconderse detrás de una ley. Milei habló y algunas respuestas aparecieron. Pero dejaron preguntas mayores. No mencionó soberanía compartida ni administración conjunta. Habló de petróleo, sanciones, seguridad...

Malvinas, lo que puede esconderse detrás de una ley

Malvinas, lo que puede esconderse detrás de una ley

Mañana Javier Milei hablará sobre Malvinas y se anuncia una ley contra las empresas vinculadas a la explotación ilegal de sus recursos. Pero quizá convenga escuchar algo más que las palabras presidenciales. La historia demuestra que las negociaciones sobre las islas...