Hay instituciones que envejecen sin arrugas: se deterioran por dentro.
El Foro de Abogados es una de ellas.
Durante años funcionó como un expediente viejo: todos saben que está ahí, pero nadie se atreve a abrirlo para no encontrarse con la verdad.
Sin embargo, algo se quebró este noviembre.
Los colegas dejaron de murmurar en los pasillos y comenzaron a preguntar en voz alta por el futuro.
Y mientras algunos venden nostalgia con un poema motivacional y otros repiten discursos peronistas con denominación light, surgió una idea que atraviesa cafés, estudios y tribunales:
Si no recuperamos el Foro ahora, no lo recuperamos más.
Esa idea empezó a tomar forma en una voz clara y sin rodeos: la de Federico Morfil, y en el equipo que lo acompaña, un grupo de colegas que decidió que este año no era para posar, sino para trabajar.
Esta crónica nace ahí, en ese punto donde la profesión deja de bostezar y empieza a reclamar dignidad.
El Foro como personaje: cansado de sobrevivir, listo para renacer
Si el Foro fuera una persona, hoy estaría sentado en un banco de plaza, con el traje arrugado y la dignidad intacta, preguntándose en qué momento lo redujeron a un trámite ceremonial.
Se acuerda de lo que fue: un espacio de defensa, debate, autonomía y respeto.
Y se avergüenza de lo que lo convirtieron: un salón donde se reparten entradas a políticos, se anuncian actos sin alma, se gastan fondos sin explicar y se celebran fiestas donde el abogado es espectador, no protagonista.
El Foro quiere volver a ser Foro.
Y para eso necesita algo simple pero valiente: dejar de resignarse.
Ese fue el primer mensaje que Morfil y su equipo pusieron sobre la mesa: no aceptar como normal aquello que nunca debió serlo.
Derechos sin ejercicio: el abogado mirando desde afuera
Un abogado en San Juan sabe lo que es esperar: esperar honorarios, licencias, concursos, resoluciones, trámites, turnos y explicaciones.
La espera se volvió costumbre, y la costumbre, un problema.
Por eso, cuando una lista afirma:
“Regulación de honorarios en la sentencia y ejecución en el expediente principal.”
No promete: diagnostica.
No vende: constata.
No improvisa: corrige una falla estructural.
Y cuando propone:
“Concursos transparentes, con nomenclador y jurados idóneos para acceder al Poder Judicial.”
Lo que está diciendo es algo tan elemental como contundente: la justicia empieza por casa.
Ese enfoque —técnico, serio, sin atajos— ha sido bandera no solo de Morfil, sino del equipo jurídico y profesional que encabeza, donde cada integrante aporta experiencia real, no slogans.
La independencia, esa palabra que incomoda a los que viven de la rosca
Cada temporada electoral repite la misma obra: operadores, punteros, llamadas, padrinos, reuniones discretas y listas que responden más a estructuras externas que a sus propios matriculados.
Pero cada tanto surge una excepción: una lista que rompe el decorado y dice lo que nadie quiere escuchar.
Independencia.
Independencia de partidos.
Independencia de sellos.
Independencia para dialogar con la Corte sin obediencias previas.
Independencia para gestionar fondos sin tutorías.
Independencia para decidir sin pedir permiso.
Esa palabra —tan temida y tan necesaria— fue pronunciada primero y más fuerte por Morfil, y por eso incomodó tanto.
A veces la revolución empieza con una sola palabra.
Lo concreto: el arma más peligrosa contra la rosca
Mientras algunos llenan discursos con humo, la Lista 3 llenó su plataforma con hechos:
- Loteos para que los colegas puedan acceder a la vivienda.
- Préstamos accesibles para actualizar estudios.
- Convenios con librerías, tecnología, insumos, jardines y servicios de sepelio.
- Obras sociales mejoradas o licitadas.
- Camping del Foro recuperado para el matriculado.
- Actos de reconocimiento dignos, en el Salón Sarmiento.
- Fondos cuidados, gastos racionalizados y viajes de FACA limitados.
- Base de mails oficiales para agilizar oficios.
- Institutos activos y congresos frecuentes.
- Licencias amplias para litigantes.
Es curioso: en un país tan habituado al relato, lo concreto suena casi revolucionario.
Y no es casual: detrás de cada propuesta hay una misma impronta, una misma intención, un mismo liderazgo: Federico Morfil.
Crónica de un apagón que por fin se ilumina
Algo cambió en los pasillos.
El “es lo que hay” perdió vigencia.
Una frase nueva empezó a circular:
“Así no podemos seguir.”
Y en medio de ese hartazgo, aparece la única lista que no responde a aparatos, que no debe favores, que no usa el Foro como trampolín y que no piensa entregarlo a ningún partido:
Lista 3 – Abogados Independientes, con Federico Morfil y un equipo sólido, preparado y sin compromisos externos.
Una lista que propone gestión, transparencia y dignidad.
Tres palabras que la rosca teme.
Lo que realmente votamos
El 20 de noviembre no votamos nombres sueltos.
Votamos un modelo de ejercicio, una manera de gobernar, una forma de representar.
Votamos entre el piloto automático o el control profesional.
Entre la resignación o la recuperación.
Entre la rosca o la independencia.
Y votamos si queremos que alguien —al fin— diga en voz alta lo que tantos piensan en silencio.
Ese alguien, este año, tiene nombre y equipo:
Federico Morfil y la Lista 3 – Abogados Independientes.
20 de noviembre: Rompamos la rosca. Recuperemos el Foro.
No es un eslogan.
Es una necesidad.
Es un límite.
Es un acto de defensa profesional.
Es ahora.
No después.














