Donde aún respiran las palabras

May 13, 2025 | Internacional

Iván Nolazco

Iván Nolazco

Escritor, periodista.

 

La vida de un libro
El libro. Silencioso. Quieto. Un objeto como cualquier otro hasta que deja de serlo. No hace ruido. No pide nada. Apenas respira. Y, sin embargo, puede cambiarte la vida. Puede salvarla.
Lo sé porque lo he visto. En estaciones del subte, en cafés culturales, en bibliotecas populares. Gente que leía como si la historia les sostuviera el alma. Lo sé también porque soy escritor, y escribir es, en el fondo, un intento de hablar con alguien que quizás nunca conocerás. Uno se sienta solo, frente a una pantalla o una hoja en blanco, y escribe como quien arroja un mensaje en una botella al mar —sin saber si alguien lo encontrará—.
«Uno no es lo que escribe, sino lo que ha leído», decía Borges. Quizá por eso seguimos intentándolo.

La desaparecida intimidad de la lectura
Sin embargo, algo ha cambiado. En los últimos años, he notado cómo las personas pasan frente a las librerías sin detenerse. Las bibliotecas parecen más templos vacíos que centros de descubrimiento. La lectura se escapa, como las volutas de una taza de café caliente en medio del frío.
Cada vez cuesta más ver a un niño perderse en un libro; resulta más fácil verlo atrapado en pantallas que solo ofrecen estímulos, sin contar historias.
No es nostalgia. No hablo de libros por amor a las cosas viejas. Hablo de lo que se pierde cuando se deja de leer: la capacidad de imaginar al otro, de ponerse en su lugar, de encontrar belleza en la pausa. Leer no es solo entretenimiento; es un acto de humanidad.
«La literatura es mentira, pero de la buena», escribió Juan Rulfo. Tal vez sea esa mentira —la que nos hace más verdaderos—, la que más necesitamos hoy.

El Día Mundial del Libro: una fecha para no olvidar
El 23 de abril se celebra el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. No es una fecha cualquiera: ese día murieron tres gigantes de la literatura universal: Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. Sin embargo, nadie los ha enterrado del todo. Siguen vivos en sus páginas. Escribir es, en esencia, un intento de escapar a la muerte.
«Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es locura ni utopía, sino justicia», escribió Cervantes a través de su Quijote. Y lo mismo sentimos quienes escribimos: cada palabra es una lanza contra el olvido, la injusticia y el silencio.
«Me moriré en París con aguacero», presagió Vallejo. Al igual que él, morimos un poco cada vez que se pierde un lector.

El derecho de autor como escudo silencioso
Pero, ¿qué ocurre con quienes escriben hoy? ¿Qué defensa tienen cuando el libro ya no se valora, cuando se fotocopia sin remordimiento, se descarga sin crédito y se reproduce sin nombre?
Aquí entra en escena el derecho de autor, ese escudo que no se ve, pero que permite que sigamos escribiendo.
El derecho de autor no es burocracia ni censura. Es memoria y justicia. Reconoce que una obra tiene un padre o una madre, y que su voluntad importa. Protege lo más básico: el derecho a que te nombren, a que no destruyan tu obra, a que no lucren con ella sin tu consentimiento.
Y, sí, también es el pan que alimenta el oficio, el alivio de las cuentas que se equilibran, el aliento que nos permite seguir trazando letras en el vacío.
«Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo», escribió Galeano. Los autores somos eso: pequeñas voces con un gran eco.

Crear es ya una afirmación de existencia
En muchos lugares del mundo, el reconocimiento como autor no depende de trámites ni formalidades. Basta con crear. El acto mismo de escribir ya es una declaración de existencia.
Sin embargo, existen registros voluntarios que permiten dejar constancia de esa creación: una especie de «partida de nacimiento» para la obra, protegida ante el olvido o el abuso. No son cadenas, sino huellas, pruebas de que cada historia nace con un nombre, una intención, una voz.

Moral, patrimonio y respeto por la palabra
Los derechos de autor se dividen en morales y patrimoniales.
Los primeros son eternos: nadie puede quitarte el derecho a ser autor.
Los segundos son la manera en que decides qué se hace con tu obra: si se imprime, se vende, se transforma en película o se adapta al teatro. Todo eso te pertenece.
No es codicia; es trabajo. Y, como cualquier trabajo, merece respeto.

Tecnología: progreso y amenaza
Los tiempos han cambiado. La tecnología ha traído maravillas, pero también sombras. Hoy todo se copia, se comparte y se transforma en segundos.
El riesgo es que se olvide que detrás de cada archivo hay un corazón latiendo.
La obra ya no tiene rostro. La voz del autor se difumina entre enlaces rotos y archivos anónimos.
«Lo esencial es invisible a los ojos», escribió Antoine de Saint-Exupéry en El Principito. Y eso es lo que perdemos cuando dejamos de ver al autor detrás de la obra: lo esencial.

La urgencia de volver a leer
La inmediatez nos ha robado la paciencia. Leer es esperar, es convivir con el silencio, es dejar que una historia nos lleve sin saber adónde.
Pero ahora queremos todo al instante. Queremos saber sin profundizar, opinar sin haber leído, compartir sin haber sentido.
El hábito de la lectura se desvanece, y con él, se debilita también la necesidad de proteger a quien escribe.
«Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros», escribió Franz Kafka.
Y quizás por eso urge tanto volver a leer: para romper el hielo de la indiferencia, del ruido, del olvido.
«No hay oscuridad sino ignorancia», escribió Shakespeare en Noche de Reyes. Y esa es, quizá, la tragedia más grande de este tiempo: no solo que se lea menos, sino que se olvide por qué importa leer.

Mientras alguien escriba y alguien lea…
Aun así, sigo escribiendo. Porque en cada rincón hay un lector esperando el eco de una palabra que resuene con su ser.
Porque un libro no es solo papel o tinta: es el eco de una voz, el soplo de un espíritu, la resistencia de una época.
La literatura, al igual que la vida misma, no desaparece por falta de ruido, sino por ausencia de amor.
«Solo cabe progresar cuando se piensa en grande, solo es posible avanzar cuando se mira lejos», dijo Ortega y Gasset.
Mientras alguien lea, las palabras seguirán respirando.
Proteger un libro es proteger la memoria.
Defender el derecho de autor es, en el fondo, defender la promesa de que, mientras alguien escriba y alguien lea… las palabras no morirán.

Artículos relacionados

Ismael, el hijo del desierto

Ismael, el hijo del desierto

Antes de los misiles, del programa nuclear iraní, de las alianzas militares y de las fronteras modernas, hubo una familia dividida. No un ejército. Una familia. En el origen de una de las historias más influyentes de la civilización aparece Abraham, un hombre...

Judas Iscariote y la primera criptomoneda

Judas Iscariote y la primera criptomoneda

Antes del Bitcoin fueron treinta monedas. Una metáfora sobre la confianza, el dinero y el nacimiento del valor. Hay ideas que sobreviven porque son verdaderas. Y hay historias que sobreviven porque, aunque nunca hayan pretendido explicar la economía, terminan...

Cholo soy y no me compadezcas

Cholo soy y no me compadezcas

Cada vez que termina una elección en el Perú ocurre el mismo ritual. Lima observa el mapa electoral y descubre, una vez más, que existe otro país. Entonces aparecen las explicaciones rápidas. Que las provincias votan mal. Que Lima vive desconectada de la realidad. Que...

El partido que todavía no termina

El partido que todavía no termina

Hay partidos que duran noventa minutos y hay partidos que duran medio siglo. Argentina 6. Perú 0. Rosario, 21 de junio de 1978. Casi cincuenta años después, la pelota sigue rodando. Porque aquella noche no se jugó solamente un partido de fútbol. Se jugó una leyenda....

El Parlamento y los fantasmas de la impunidad

El Parlamento y los fantasmas de la impunidad

La historia peruana tiene una extraña costumbre; los muertos nunca terminan de irse. Permanecen en las montañas de Ayacucho, en los expedientes judiciales cubiertos de polvo, en las fotografías descoloridas que algunas madres todavía aprietan contra el pecho durante...

Del último cartucho al último soborno

Del último cartucho al último soborno

Hay instituciones que continúan existiendo aun después de haber perdido aquello que las justificaba. Conservan uniformes, himnos, ceremonias y desfiles. Mantienen intacta la escenografía del honor. Pero internamente algo ya se ha roto. La historia del militarismo...

El último inquisidor

El último inquisidor

Cada época tiene su herejía. Cada poder, su condena. El Vaticano acaba de lanzar una encíclica contra el tecnofascismo, los monopolios digitales y la colonización algorítmica de las conciencias. La crítica es aguda. El diagnóstico, necesario. Pero hay algo que el...

El vino sin alcohol ya no es moda: es estrategia

El vino sin alcohol ya no es moda: es estrategia

Consumo global, branding y reinvención del mercado vitivinícola Las grandes industrias nunca esperan que cambie el consumidor. Lo detectan antes. Lo estudian antes. Lo fabrican antes. Por eso el vino sin alcohol dejó de ser una rareza gastronómica para transformarse...

Perú elige lo que no puede comprender

Perú elige lo que no puede comprender

Cuando entender se vuelve privilegio, elegir deja de ser un acto libre y se convierte en una reacción aprendida. La ilusión de saber Mientras leía el artículo de Mónica Muñoz-Nájar, ocurrió algo más inquietante que el simple acto de informarme. Empecé a entender mejor...

La sierra vota, Lima decide

La sierra vota, Lima decide

Elecciones que no resuelven, apenas revelan La sierra no le da la espalda al país, le recuerda que la justicia nunca llegó a su altura. La escena electoral peruana vuelve con esa obstinación que no es democrática sino histórica. Cambian los nombres, rotan los...

Radiografía de un dios supuesto

Radiografía de un dios supuesto

Vaticano en transición Cuatro papas, una misma estructura, una pregunta que persiste: cuando lo divino se administra como poder… ¿qué queda de Dios y qué empieza a parecerse demasiado a un sistema? La muerte no siempre silencia. A veces ordena el ruido. Y en ese orden...