El Che: Revolución en liquidación, filosofía de rebajas

May 7, 2025 | Internacional

 

De guerrillero a souvenir: cómo el capitalismo fagocitó al ícono de la izquierda
Hablar de política e historia siempre es un placer, sobre todo cuando el interlocutor es un joven de 25 años con ideas tan distintas como su iPhone último modelo. Entre sorbos de café peruano fair trade, me acusa de socialista. ¿La prueba? Una caricatura del Che que pinté a los 20 años y una biblioteca con más de veinte libros sobre su vida. Qué fácil es etiquetar, pienso. Pero hay algo que mi interlocutor no ha considerado: mi punto de vista comercial. Porque si algo nos ha enseñado el siglo XXI, es que las revoluciones fracasan, pero los íconos venden. Y el Che, sin duda, es el mejor best seller.

Del fusil al capitalismo: el Che como marca global
El Che, un commodity inesperado
No es lo mismo combatir al imperialismo que decorar camisetas vendidas en Wall Street. Tampoco es lo mismo morir en la selva boliviana que resucitar en tazas de café hipster en Brooklyn. Ernesto «Che» Guevara, el guerrillero que juró enterrar al capitalismo, ha sido devorado por la misma maquinaria que intentó dinamitar. ¿Cómo pasó de ser el enemigo número uno de la CIA a convertirse en un estampado de moda? Ironicemos su destino: de revolucionario a logo, de inspiración para Sartre a merchandising barato, del Banco Nacional de Cuba al trading de imágenes en Instagram.

De Santa Clara a La Cabaña: la otra cara del mito
La victoria del Che en Santa Clara (1958) lo consagró como héroe. Con una tropa mal armada, tomó la ciudad, descarriló un tren blindado y aceleró la caída de Batista. Pero los mitos son arcilla, y el suyo pronto reveló grietas. Tras el triunfo, asumió el mando de La Cabaña, donde rubricó con tinta roja el destino de cientos de «contrarrevolucionarios». Para algunos, fue justicia revolucionaria; para otros, un capítulo incómodo. Lo que nunca imaginó es que, décadas después, su rostro ilustraría agendas de oficina y banderas del orgullo LGTB+… el mismo colectivo que, bajo su revolución, fue perseguido en las UMAP, campos de trabajo para «depurar» homosexuales y disidentes. Del pelotón de fusilamiento a la pancarta arcoíris: ironías de la historia con envío gratis por Amazon Prime.

El Che y la economía: socialismo en números rojos
Fidel Castro, en un arranque de humor ácido, puso al Che al frente del Banco Nacional de Cuba. Sin experiencia en economía, el guerrillero aceptó el reto con fervor… y resultados predecibles. Eliminó el respaldo del dólar: inflación, escasez y dependencia soviética siguieron. Luego, como ministro de Industria, sus planes centralizados hundieron la producción. Mientras él hablaba de moral revolucionaria, el pueblo hacía colas para conseguir pan. Hoy, esas mismas filas se repiten en tiendas de souvenirs que venden su rostro en tazas de café. Eso sí, café de especialidad con leche de almendras y spoiler: el capitalismo ganó.

La revolución como branding
Si el Che viviera, ¿se horrorizaría al ver su foto de Korda —símbolo de lucha armada— convertida en aesthetic para influencers? Probablemente. O quizá negociaría su porcentaje. Porque el capitalismo no vence a sus enemigos: los convierte en marketing. El socialismo del siglo XXI ya no necesita fusiles; le basta con camisetas «vintage». Y lo más absurdo es que el Che, el hombre que soñó con un «hombre nuevo», hoy es el mascot de un sistema que jamás entendió.

Del Black Friday a la eternidad
Guevara y Sartre creían que la historia la escriben los que actúan. Pero ni ellos imaginaron que la acción más revolucionaria del Che sería posar en billboards de Times Square. Las revoluciones ya no se miden por su impacto social, sino por su cotización en el Nasdaq de los íconos pop. Tal vez, si el Che levantara la cabeza, no gritaría «¡Hasta la victoria siempre!», sino que abriría un pop-up store en Miami con su cara en edición limitada… y un 20% de descuento por el Black Friday.

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