EDITORIAL | Diario Entre Líneas: El año que se va, el que insiste y el que empieza

Dic 31, 2025 | Prosa & Verso

Iván Nolazco

Iván Nolazco

Escritor, periodista y ensayista.

 

El año no se va de golpe. Se retira despacio, como una conversación que quedó mal cerrada. El 2025 no termina con fuegos artificiales ni con balances contables: termina con notas subrayadas, correos respondidos a medianoche, lectores que escriben “no coincido, pero gracias”, y una sensación persistente de haber dicho apenas una parte de lo que todavía falta decir.

Para Diario Entre Líneas, el 2025 fue menos un calendario que una prueba. La prueba de si todavía era posible escribir sobre política sin obedecer al reflejo, sin repetir consignas, sin elegir bando como condición previa para pensar. Y la respuesta —imperfecta, discutible, pero honesta— fue que sí: todavía se puede, aunque cueste.

Las mejores notas del año no fueron necesariamente las más leídas, sino las que lograron incomodar sin gritar. Las que se negaron a simplificar lo complejo y a dramatizar lo evidente. Se escribió sobre la desregulación vitivinícola no como un expediente técnico, sino como síntoma de una lógica más profunda: la de un país que confunde libertad con abandono y control con inmovilidad. Se escribió sobre el INV, sobre el vino, sobre el trabajo, sobre la reconversión laboral, intentando decir algo que suele quedar fuera del debate público: que el desarrollo no ocurre por decreto ni por consigna, sino por decisiones persistentes.

También se escribió —y eso fue deliberado— sobre el uso obsceno del dinero público, sobre las fiestas oficiales, los bonos simbólicos, las celebraciones sin factura. No para moralizar, sino para describir un mecanismo: cuando el relato sustituye al resultado, el gasto se vuelve escenografía y la política, teatro. La ironía fue, en muchos de esos textos, la única forma posible de decir lo que el lenguaje administrativo ya no puede nombrar.

El 2025 fue también un año donde la literatura entró al diario no como adorno, sino como herramienta. Borges, Camus, García Márquez, Vargas Llosa, Fuentes aparecieron no para exhibir biblioteca, sino para pensar el presente. Leer El rebelde para hablar del periodismo sin pauta. Volver a La ciudad y los perros para entender cómo se fabrica la obediencia. Recordar el puñetazo del Boom como metáfora de una región que, cuando dejó de discutir, empezó a repetirse.

Hubo, además, una insistencia territorial. San Juan, Cuyo, las economías regionales, las zonas francas, los puertos secos, la logística, la integración bioceánica. No como folklore provincial, sino como política concreta. Porque mientras el discurso nacional se entretiene en abstracciones, el desarrollo —o su ausencia— ocurre en lugares precisos, con nombres propios y decisiones postergadas.

Ese fue, quizás, el hilo más claro del 2025: escribir desde el margen para entender el centro. No por romanticismo, sino por método. Desde el margen se ve mejor cuándo el poder habla solo y cuándo la realidad no entra en el discurso oficial.

Nada de esto hubiera sido posible sin los lectores. No los que aplauden, sino los que discuten. Los que escriben correos largos, los que señalan errores, los que disentían con argumentos. En un tiempo donde el comentario rápido reemplazó a la lectura, Entre Líneas encontró algo que parecía en extinción: diálogo. Y eso, hoy, es más valioso que cualquier métrica.

El 2026 se asoma sin promesas grandilocuentes. Lo que se viene no es un cambio de tono, sino una profundización del método. Seguir escribiendo sin prisa impostada. Seguir mezclando crónica, ensayo y relato. Seguir desconfiando de la neutralidad declamada y del insulto fácil.

El próximo año traerá, además, un paso natural: la publicación de El hombre que escribía en voz baja. No como abandono del periodismo, sino como su extensión inevitable. Porque hay cosas que el artículo no alcanza a decir y que la ficción, cuando es honesta, puede narrar con mayor precisión. Agradecer el interés de Grafos & Maquinaciones no es sólo un gesto editorial: es reconocer que todavía hay espacios dispuestos a apostar por una escritura incómoda, política y literaria a la vez.

El 2026 también exigirá más rigor. Más contexto. Más paciencia. Un país cansado de gritar necesita menos eslóganes y más pensamiento. Menos urgencia performativa y más escritura que dure un poco más que el ciclo de noticias.

No sabemos qué tan rentable será este modelo. Sí sabemos que es necesario. Y que mientras exista un lector dispuesto a detenerse, a leer entre líneas, a aceptar la incomodidad como forma de inteligencia, este diario seguirá escribiendo.

El año viejo se va sin pedir permiso. El nuevo llega sin garantías. Entre uno y otro, queda la escritura: imperfecta, discutible, persistente.

Eso es Diario Entre Líneas.

Eso fue el 2025.

Eso, con más preguntas que respuestas, será el 2026.

Seguimos escribiendo.

Seguimos entre líneas.

Artículos relacionados

Cuando el periodismo dejó de leer

Cuando el periodismo dejó de leer

Hay periodistas que saben lo que dijo un ministro esta mañana, pero ignoran que alguien dijo casi lo mismo hace cincuenta años. Conocen el último tuit, la encuesta de la semana, el escándalo que durará hasta mañana y la frase que durante unas horas incendiará las...

Milei y el hombre que recuerda

Milei y el hombre que recuerda

Estaba tomando café cuando apareció Mascarita. No sé exactamente de dónde vino. Tal vez salió de alguna página de El hablador que había quedado abierta sobre la mesa o de esa mala costumbre que tienen ciertos personajes literarios de abandonar los libros cuando...

Cuba, la revolución que alguna vez amamos

Cuba, la revolución que alguna vez amamos

Preparé café y me quedé mirando las volutas que ascendían lentamente sobre la taza. No sé por qué pensé en Cuba. O quizá sí lo sé. Hay países que uno conoce antes de conocerlos. Lugares a los que llegamos primero por los libros, las fotografías, las canciones o las...

Accomarca: la novela que no pude terminar

Accomarca: la novela que no pude terminar

A veces pienso que Lituma pudo haber llegado a Accomarca. No el cabo de una novela, exactamente, sino ese peruano desconcertado que Mario Vargas Llosa condenó a recorrer un país que nunca termina de comprender. Lo imagino subiendo por los caminos de Ayacucho,...

Hasta que la costumbre nos separe

Hasta que la costumbre nos separe

Hay matrimonios que terminan mucho antes del divorcio. Algunos incluso tienen la particularidad de continuar durante décadas después de haber terminado. Pensé en eso mientras desenroscaba una cafetera italiana. La llené de agua hasta debajo de la válvula, coloqué el...

La burguesía que aprendió a levantar el puño

La burguesía que aprendió a levantar el puño

Mi discusión con la izquierda comenzó mucho antes de que supiera que estaba discutiendo con ella. Comenzó en la universidad, estudiando Derecho y Ciencia Política, frente a uno de esos gruesos libros de Historia que convierten las revoluciones en capítulos y las...

El cometa que prometió volver

El cometa que prometió volver

En 1986 todavía mirábamos el cielo. No había teléfonos inteligentes que nos obligaran a caminar con la cabeza inclinada, ni redes sociales capaces de convertir cualquier prodigio en un espectáculo de quince segundos. Para saber qué estaba ocurriendo allá arriba había...

El retrato de Marcelo en la buhardilla

El retrato de Marcelo en la buhardilla

Hay políticos que envejecen. Hay otros que solamente retocan el retrato. Oscar Wilde imaginó a un hombre condenado a conservar intacta su belleza mientras un cuadro escondido acumulaba las marcas de sus miserias. Dorian Gray caminaba por los salones con el rostro...

Pocitolandia y el príncipe de las planillas

Pocitolandia y el príncipe de las planillas

Los viejos bosques saben guardar secretos. Los castillos, en cambio, apenas consiguen esconderlos. Había una vez, al pie de una cordillera donde las acequias parecían espejos y las viñas crecían obedeciendo al sol, un pequeño reino llamado Pocitolandia. Los viajeros...

La epidemia que aprendió a convivir con nosotros

La epidemia que aprendió a convivir con nosotros

Hay enfermedades que obligan a cerrar escuelas, aeropuertos y fronteras. Hay otras que dejan todo abierto porque nadie sospecha que son enfermedades. No producen fiebre. No alteran los análisis clínicos. No llenan hospitales. Sin embargo, modifican elecciones,...

Argentina también tiene su Odisea

Argentina también tiene su Odisea

La nueva versión cinematográfica de La Odisea vuelve a poner una pregunta sobre la mesa: los pueblos no solo se construyen con victorias, también con la forma en que sobreviven a sus propias derrotas. La historia argentina, vista desde esa perspectiva, parece menos...

Los caminos de un periodista

Los caminos de un periodista

Mientras leía por segunda vez Clases de literatura, hubo un pasaje que dejó de hablarme de escritores para empezar a hablarme de periodistas. No cambió el texto. Cambió el lector. Tal vez porque, después de tantos años recorriendo archivos, expedientes y silencios,...