Perú elige lo que no puede comprender

May 6, 2026 | Internacional

Iván Nolazco

Iván Nolazco

Escritor, periodista, novelista y ensayista.

 

Cuando entender se vuelve privilegio, elegir deja de ser un acto libre y se convierte en una reacción aprendida.

La ilusión de saber

Mientras leía el artículo de Mónica Muñoz-Nájar, ocurrió algo más inquietante que el simple acto de informarme. Empecé a entender mejor al Perú. No como una abstracción geográfica ni como una suma de regiones dispares, sino como una estructura mental, como un sistema que funciona —o fracasa— según lo que sus ciudadanos son capaces de comprender.

El diagnóstico es incómodo porque no apunta al margen, apunta al centro. No describe una falla periférica del sistema educativo, sino una fractura estructural que atraviesa la economía, la política y, sobre todo, la conciencia colectiva. El Perú no es un país de analfabetos clásicos, es algo más sofisticado y por eso más peligroso. Es un país que sabe leer palabras pero no ideas, que reconoce frases pero no las procesa, que repite discursos sin desarmarlos.

Ese matiz cambia todo. Porque ya no hablamos de exclusión evidente, hablamos de una inclusión defectuosa. De ciudadanos que estuvieron en la escuela, que acumularon años, certificados, diplomas, pero no adquirieron la herramienta esencial. Comprender.

Y sin comprensión, la democracia deja de ser deliberativa para convertirse en emocional.

La fábrica de ciudadanos incompletos

El dato es brutal y no admite maquillaje. Más del 60% de adultos en el nivel más bajo de lectura. Apenas un 14,4% de estudiantes con comprensión satisfactoria. Un 8,8% en matemáticas. No son cifras educativas, son coordenadas políticas.

Ahí empieza a entenderse el Congreso. No como anomalía, sino como consecuencia.

Un sistema que produce ciudadanos incapaces de procesar complejidad no puede producir representantes complejos. Lo que emerge es una política simplificada, reducida a consignas, a eslóganes, a frases cortas que no exigen interpretación.

No es casualidad que el discurso político contemporáneo haya mutado hacia lo elemental. No es una degradación espontánea. Es una adaptación al receptor.

El político no baja el nivel, responde al nivel existente.

La urna como reflejo, no como error

Aquí aparece el punto incómodo que muchos prefieren evitar. La votación no es el problema. Es el síntoma.

Se insiste en culpar al elector como si se tratara de una falla moral, pero el problema es cognitivo. Un ciudadano que no puede evaluar un plan de gobierno más allá del titular no está eligiendo, está reaccionando.

El voto deja de ser una decisión informada y se transforma en una respuesta emocional a estímulos simples. Miedo, esperanza, rabia.

Eso explica por qué candidatos sin estructura técnica sobreviven. Por qué propuestas inviables generan adhesión. Por qué la política se vuelve cada vez más teatral.

No se trata de manipulación sofisticada. Se trata de un terreno fértil para la manipulación básica.

La economía que tampoco entiende

La otra cara del problema es menos visible pero igual de corrosiva. Una economía sin comprensión es una economía condenada a repetir tareas simples.

El dato del Banco Mundial que cita Muñoz-Nájar no es un tecnicismo. Es una sentencia. Un niño que será solo 61% productivo respecto a su potencial. Eso no es futuro, es resignación anticipada.

Sin comprensión no hay innovación. Sin razonamiento no hay adaptación. Sin lectura profunda no hay capacidad de reconversión laboral.

El país queda atrapado en actividades primarias no por destino geográfico, sino por limitación cognitiva.

No es que no pueda diversificarse. Es que no tiene con qué.

La democracia debilitada desde el aula

Aquí es donde el problema deja de ser económico y se vuelve existencial.

Una democracia no se sostiene solo en derechos formales, necesita capacidades reales. La capacidad de cuestionar, de comparar, de inferir.

Cuando esas capacidades no se distribuyen de manera equitativa, la ciudadanía también se vuelve desigual. No en derechos, pero sí en ejercicio.

Algunos entienden el presupuesto, otros escuchan el titular.

Algunos analizan propuestas, otros reaccionan a slogans.

La democracia sigue funcionando, pero deja de ser simétrica.

Y en esa asimetría se instala el poder.

El espejismo de la solución

El texto propone rutas posibles, indicadores, mejoras graduales. Técnicamente es correcto. Políticamente es insuficiente.

Porque el problema no es solo pedagógico. Es cultural.

No basta con mejorar escuelas si el ecosistema público sigue premiando la superficialidad. No basta con subir indicadores si el debate público sigue degradándose.

El sistema no solo falla en enseñar, también falla en exigir.

Y un país que no exige comprensión termina celebrando la ignorancia funcional como si fuera espontaneidad.

Variable que no tranquiliza

Ahora se entiende todo. El Congreso, la calidad del debate, la fragilidad institucional, la volatilidad electoral.

No son errores aislados. Son coherencias.

El Perú no está votando mal. Está votando como puede.

Y mientras la escuela siga produciendo ciudadanos que pueden leer pero no comprender, la urna seguirá devolviendo lo mismo.

No candidatos mejores o peores.

Sino candidatos posibles dentro de un límite invisible.

Porque al final, la democracia no elige lo que quiere.

Elige lo que entiende.

Y ese, justamente, es el verdadero problema.

Artículos relacionados

El problema nunca fue gobernar para los pobres

El problema nunca fue gobernar para los pobres

América Latina tiene una curiosa habilidad para cambiar de gobierno sin cambiar de problemas. Cada cierto tiempo la región gira a la izquierda, después se asusta, dobla a la derecha y, cuando descubre que tampoco allí estaba la tierra prometida, vuelve a comenzar....

Anne Carson y el arte de existir contra los hechos

Anne Carson y el arte de existir contra los hechos

El Nobel de Literatura 2026 y la última forma de resistencia frente a un mundo que confunde información con conocimiento. Hay algo profundamente irónico en que el mundo necesite una Academia para recordar que la literatura todavía existe. Mientras millones de personas...

Los peruanos que aprendimos a despreciarnos

Los peruanos que aprendimos a despreciarnos

La conversación comenzó cuando José María Arguedas dijo que el Perú era un país que todavía no había terminado de mirarse al espejo. Nadie respondió. Estábamos sentados alrededor de una mesa imposible. Afuera podía ser Lima, Ayacucho, Arequipa, Mendoza o algún lugar...

Alemania y la peligrosa memoria de los tambores

Alemania y la peligrosa memoria de los tambores

Alemania vuelve a medir a sus jóvenes y, aunque todavía no los manda al frente, hay imágenes que la historia ha vuelto demasiado pesadas como para contemplarlas con indiferencia. Desde 2026, los varones alemanes de dieciocho años deben responder un cuestionario sobre...

El Escudo y el Cóndor

El Escudo y el Cóndor

Estados Unidos vuelve a organizar una arquitectura de seguridad para América Latina. El enemigo ya no se llama comunismo ni subversión. Ahora se llama narcoterrorismo. El Escudo de las Américas no es el Plan Cóndor, pero algunas semejanzas obligan a mirar más allá de...

Chile, septiembre y la memoria de una patria

Chile, septiembre y la memoria de una patria

Septiembre llega a Chile vestido de rojo, blanco y azul. Las banderas vuelven a las ventanas, las cuecas encuentran nuevamente sus guitarras, las fondas encienden sus primeras luces y el vino comienza a circular como si también tuviera memoria. Pero detrás de la...

La historia no se limpia con borrador

La historia no se limpia con borrador

El Gobierno peruano anuncia que retirará de la currícula escolar “todo tipo de ideología”. Suena bien. Incluso tranquilizador. Hasta que uno recuerda que la historia no es una pared que pueda pintarse cada cinco años. Sendero Luminoso practicó el terrorismo y dejó una...

Chile perdió algo más que Allende

Chile perdió algo más que Allende

Allende cometió errores, gobernó un país fracturado y encabezó un proyecto desbordado por sus propias contradicciones. No hace falta convertirlo en santo para comprender lo ocurrido. El 11 de septiembre de 1973 Chile perdió un presidente, pero también algo mucho más...

El país que la literatura se atrevió a contar

El país que la literatura se atrevió a contar

Hay países que se explican leyendo sus constituciones, siguiendo sus guerras o repasando la lista de sus presidentes. El Perú no. Al Perú hay que buscarlo en otra parte. En sus novelas, en sus poemas, en los escritores que fueron perseguidos, ignorados, discutidos,...