Esta vez no fue Egipto el destino de José Mamani y María Condori. Ellos viajaron a un lugar más cercano, donde podrán aprovechar los beneficios del populismo social descontrolado; aquel que sostiene que la plebs, el pueblo en el sentido de los sectores populares, es el único populus legítimo; comprado, claro, con subsidios y planes sociales para asegurar el voto y, por ende, conseguir la perpetuidad en el gobierno.
Ese día una huelga sindical de piqueteros cerró por unas horas la frontera. Los controles aduaneros se transformaron en interminables colas de espera. Este percance no iba a arruinar su esperado “tours de salud”.
El cansancio en la pareja era evidente, tan pronto cruzaron el paso Cristo Redentor, ya estando en Argentina tuvieron que detenerse y buscar a dónde pasar la noche.
María con dolores de parto, esperaba llegar a tiempo al hospital más cercano para su atención.
No llegaron a un establo ni fue un pesebre quien cobijó al niño; encontraron un moderno hospital con un cuerpo médico de primer nivel y muchas otras comodidades. María, aunque no trabajaba, había tramitado oportunamente la asignación por embarazo y el plan Qunita.
José, empleado del estado beneficiado por el voto extranjero o golondrino, había presentado oportunamente un certificado médico trucho de incapacidad por dolor de cabeza; por ello, la junta sin investigación ni lógica, otorgó una licencia indefinida con goce de haber. Ordenando también, cubrir su puesto con un suplente allegado al partido, claro, pagado con los impuestos ciudadanos.
Este beneficio o vacío en el derecho, le permite a José además, de su oficio de carpintero, dedicarse a comercializar productos de contrabando y verduras, que carga religiosamente en su moderna camioneta 4×4, con la cual cruza periódicamente la frontera para venderlos en el pueblo de Mendozalen.
Ya en la tierra prometida, María “Mamá Luchona”, recibió la atención debida en el pre y post parto. El estado argentino garantizó y cubrió todos y cada uno de los gastos incurridos en el nacimiento del Mesías, ya que la salud en esta parte del mundo es gratuita, inclusive para María, quien es peregrina no residente.
Todo salió como José y María lo habían planificado, Juan Domingo Jesús llegó al mundo en un hospital de Mendozalen. El estado otorgó a los felices padres la correspondiente partida de nacimiento de su quinto hijo argentino.
Después de reponerse del parto y el largo camino recorrido José, María y Jesús se prepararon para regresar a sus pagos. Llenaron el tanque de su moderna camioneta 4×4 y partieron rumbo a su país; que estaba gobernado por el proscripto y vilipendiado Herodes Morales, quien por esos tiempos había decretado la ley del registro de doble nacionalidad y empadronamiento permanente en el exterior, una jugada audaz, para aprovecharse de los beneficios de los pueblos limítrofes.
La nueva familia, beneficiada del trabajo y los impuestos cobrados a todos los argentinos de bien, cruzará nuevamente la frontera este 06 de enero. Agradecerán de rodillas a los Reyes Magos de la Corrupción «K» (Malechor, Gastar y Va asaltar) por los regalos que dejaron a sus cinco bendiciones, los cuales incluyen: educación y salud gratuita, plan primera infancia, programa hogar, tarifa social, tarjeta alimentar, beca progresar y demás obsequios, que mes a mes pagamos los argentinos laburadores.
De un tiempo a esta parte, Mendozalen, se había convertido en sinónimo del “sueño americano”, inclusive algunos peregrinos desubicados se sentían con más derechos que los propios ciudadanos. Vociferaban sandeces y participaban activamente en los piquetes, siempre que, el nuevo gobierno libertario, trataba de cambiar las maravillosas reglas de juego heredadas de un nacionalismo populista y barato.














